Por: Dr.  Manuel Baeza  Bacab (*)

Como cada año, la Asociación Mundial de Alergia (WAO por sus siglas en inglés) celebra del 18 al 23 de junio la Semana Mundial de la Alergia, seleccionando un tema que necesite mayor atención y educación. 

Para este año, el tema elegido fue el cambio climático con el lema: “Prepárate, el cambio climático empeora las alergias”.

De conformidad con las Naciones Unidas, la  temperatura promedio de la superficie de la Tierra ahora es 1.1°C más alta que a fines del siglo XIX, antes de que ocurriera la revolución industrial, y más caliente que cualquier otro momento de los últimos 100,000 años. 

Además, la última década (2011-2020) fue la más cálida registrada, y cada una de las últimas cuatro décadas ha sido más cálida que cualquier período anterior desde 1850. 

Pero, ¿qué es el cambio climático?

El cambio climático se refiere a los cambios a largo plazo en las temperaturas y los patrones del clima, los cuales pueden ser naturales —debido a cambios en la actividad del sol o grandes erupciones volcánicas— o artificiales. 

En las últimas décadas la actividad humana ha sido el principal impulsor del cambio climático, especialmente por la quema de combustibles fósiles como el petróleo y el gas, lo cual genera las emisiones de gas con efecto invernadero que actúan como una manta que envuelve la Tierra, atrapando el calor del Sol y elevando las temperaturas.

Los principales gases de efecto invernadero son el dióxido de carbono y el metano, los cuales provienen del uso de gasolina para conducir un automóvil, entre otros. 

Por otro lado, el abuso de la tierras en la agricultura y la tala de bosques, como ha ocurrido en el Sureste mexicano con el Tren Maya, también podría liberar dióxido de carbono.

En conclusión, el uso de energía, la industria, el transporte, y la agricultura son los principales sectores que generan gases de efecto invernadero.

Repercusiones 

Mucha gente piensa que el cambio climático solo significa temperaturas más cálidas, sin embargo el aumento de la temperatura es solo el comienzo del problema ya que la Tierra es un sistema interconectado y los cambios en un área desencadenan cambios en todas las demás, lo que podría representar: sequías  intensas, escasez de agua, incendios, aumento del nivel del mar, inundaciones, derretimiento del hielo polar, tormentas catastróficas y disminución de la biodiversidad.

Pero, ¿el cambio climático puede afectar las alergias?

No es nuestra imaginación, las alergias están empeorando. Ahora contamos con evidencias de que el cambio climático hace que las enfermedades alérgicas, como asma, rinitis y conjuntivitis, tengan síntomas más frecuentes y graves

Cuando se incrementa la temperatura o las concentraciones de dióxido de carbono en el aire las plantas producen más polen, lo que puede inducir síntomas agudos de la enfermedad en las personas alérgicas a los pólenes de pastos, hierbas o árboles. Además, en comparación con 1990, la temporada de polen comienza tres semanas antes y se prolonga una semana más, o sea que la temporada de polinización es más duradera, además que las plantas generan un 21% más de polen en el aire que hace 30 años o sea que es más intensa. Lo que nos dice que el cambio climático no es cosa del futuro, sino que ya está presente en el aire que respiramos, eso sin mencionar las altas temperaturas que estamos padeciendo.

Es importante conocer las estaciones de polinización, la mayoría de los árboles libera polen a comienzos de la primavera; los pastos o gramíneas liberan polen a finales de primavera y comienzos de verano; y las hierbas o malezas liberan su polen a fines del verano y comienzos del otoño. Y, aunque su ciclo de vida puede ser inferior a dos horas, su capacidad para producir una reacción alérgica es indefinida.

Los expertos consideran que si se mantiene la tendencia actual, la concentración de algunos pólenes como el de la hierba ambrosía o altamisa como se le conoce, podrían duplicarse en unos años, generando estaciones de polinización más largas e intensas. Por otro lado, sabemos que el sistema inmunitario disminuye su capacidad de respuesta con la edad por lo cual los síntomas alérgicos tienden a disminuir. Sin embargo, debido a las modificaciones ambientales ocasionadas por el cambio climático podría perder esta protección natural, y facilitar no solo la persistencia y empeoramiento de los síntomas, sino que incluso, algunos adultos mayores podrían sufrir de alergias por primera vez en la vida”.

La prevalencia de las enfermedades alérgicas han mostrado un continuo incremento en las últimas décadas, en forma paralela al desarrollo del cambio climático. Afectando a las personas alérgicas a través de diferentes mecanismos, por ejemplo: alta exposición a los aeroalérgenos (pólenes y esporas de hongos), mayor concentración de ozono a nivel del piso, contaminación del aire a causa de las emisiones de vehículos y otras máquinas e industrias que utilizan energía fósil, y el aumento de los fenómenos meteorológicos como tormentas eléctricas, viento, cambios en las temperaturas y humedad, los cuales afectan aspectos químicos y biológicos que desencadenan estas enfermedades.

Por todo lo anterior, las personas con enfermedades alérgicas deben adaptar su atención médica y aspectos de su vida diaria, apoyados en los profesionistas de la salud, no solo para encontrar el mejor tratamiento que controle su enfermedad, sino para identificar los factores desencadenantes de su padecimiento, prevenir la presencia o empeoramiento de los síntomas, y mantener en todo momento la mejor calidad de vida.

El cambio climático afecta a todos los seres vivos del planeta, y en particular a las personas que padecen enfermedades alérgicas, por lo que debemos de trabajar para:

1.- Mitigar los efectos del calentamiento global previniendo el desarrollo de nuevas enfermedades alérgicas o el empeoramiento de las existentes.

2.- Mejorar la calidad del aire para disminuir las alergias respiratorias.

3.- Proteger y expandir la biodiversidad para proteger nuestro cuerpo. 

4.- Aprender sobre la relación entre los humanos y la naturaleza y comprender cómo esta relación afecta tanto la salud de los humanos como el entorno que llamamos hogar o más ampliamente planeta Tierra.

(*) Especialista en inmunología clínica y alergias.