Como parte de los festejos de sus bodas de plata sacerdotales, familiares y amigos de monseñor Fermín Sosa Rodríguez, sacerdote yucateco ordenado el 12 de julio de 1998 y desde hace un año nuncio apostólico en Papúa Nueva Guinea y de las Islas Salomón, le ofrecieron anteayer una cena en el Club Libanés.
Más de 400 invitados se dieron cita para festejar y felicitar a monseñor Fermín Sosa en una velada amenizada por la cantante izamaleña Conchi Garma y el grupo yucateco Los Juglares.
Durante la cena se proyectó un vídeo de la labor que realiza el sacerdote en la región de Oceanía.
Monseñor Fermín Sosa se mostró feliz, emocionado y agradecido por las muestras de afecto que le brindaron los asistentes. Personalmente recibió a los invitados en el lobby del gran salón.
El nuncio yucateco trajo para la ocasión una colección de productos y artículos artesanales de Nueva Guinea para su exhibición.
Entre los invitados de honor a la velada se contaron la secretaria de Gobierno estatal, María Fritz Sierra; la cónsul general de Estados Unidos en Mérida, Dorothy Ngutter; el exembajador de México en Canadá Arturo Hernández Basave, y los arzobispos titular y emérito de la Arquidiócesis de Yucatán, monseñores Gustavo Rodríguez Vega y Emilio Carlos Berlie Belaunzarán, respectivamente, al igual que el nuncio apostólico en Tanzania, Angelo Accattino.
Un matrimonio
Al referirse a la celebración de los 25 años de sacerdocio de monseñor Sosa Rodríguez, el Arzobispo de Yucatán dijo que el sacerdocio equivale a un matrimonio con la Iglesia y, así como hay parejas que celebran sus bodas de plata, igual de importante es para el nuncio la oportunidad de agradecer que llega a este momento en su vida sacerdotal pleno, fortalecido y revitalizado.
Recordó que para las nuevas generaciones sacerdotales conocer el trabajo de un sacerdote como monseñor Fermín Sosa es muy estimulante pues en ello va implícito la vocación, el amor al sacerdocio, vivir en comunión con Cristo y dar siempre lo mejor.
Por su parte, el historiador Víctor Arjona Barbosa felicitó al nuncio por su aniversario sacerdotal y destacó que ha sido un orgullo para su natal Izamal y para todo Yucatán al llevar a tierras lejanas el Evangelio con la representación personal del Papa.
De igual manera, María Esther López Godoy, presidenta de la Fundación María Godoy de López, A.C., deseó a monseñor Fermín Sosa una larga y saludable vida, un continuo trabajar en la construcción del Reino de los Cielos en la tierra y seguir llevando en alto el nombre de Yucatán en su obra sacerdotal, ejemplo para las nuevas generaciones.
Su vida y formación
Monseñor Fermín Sosa Rodríguez nació en Izamal el 12 de abril de 1968. Es hijo de los señores José Alfonso Sosa López (que en paz descanse) y Norma Rodríguez Sánchez.
Ingresó al Seminario Conciliar de Yucatán en 1991 y recibió el diaconado el 29 de abril de 1998. La ordenación sacerdotal la recibió de manos del cardenal Darío Castrillón Hoyos el 12 de julio de 1998 en la Basílica de Guadalupe.
En octubre de ese mismo año ingresó a la Academia Pontificia, instituto eclesiástico en el que se forman los funcionarios de las nunciaturas. Cursó la Licenciatura en Derecho en la Universidad Pontificia de Roma. El 20 de noviembre de 2002, en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, recibió el título de doctor en Derecho Canónico.
Ingresó al servicio diplomático de la Santa Sede el primer día de enero de 2003 y ha trabajado en las representaciones pontificias de Papúa Nueva Guinea, Costa de Marfil, Burkina Faso, Estados Unidos, Canadá y Serbia.
Habla cuatro idiomas: español, inglés, italiano y francés.
El sábado 12 de julio de 2008, en ocasión de su décimo aniversario de ordenación sacerdotal, recibió del papa Juan Pablo II el título de monseñor, durante una ceremonia en la iglesia de María Inmaculada, donde se desempeñó, años atrás, como vicario. El título de monseñor lo convirtió en capellán del Papa y le dio derecho a portar sotana y banda episcopal.
Monseñor Fermín Sosa obedece el llamado de Dios
Monseñor Fermín Sosa Rodríguez, nuncio apostólico en Papúa Nueva Guinea y de las Islas Salomón, dio gracias a Dios por su 25o. aniversario de ordenación sacerdotal, anoche en una misa que presidió en su casa espiritual, la parroquia María Inmaculada del Campestre.
Monseñor Fermín Sosa fue ordenado sacerdote el 12 de julio de 1998 en la Basílica de Guadalupe, en una misa que presidió el cardenal Darío Castrillón Hoyos, quien era prefecto de la Congregación para el Clero.
El prelado tenía planeado viajar a Ciudad de México el miércoles 12 para participar en la Misa del Yucateco en la Basílica de Guadalupe, pero no pudo hacerlo por motivos familiares.
Monseñor Fermín Sosa, quien está de visita en Mérida, congregó anoche a varias decenas de personas, entre familiares y amigos y compañeros del presbiterio.
En una entrevista con Diario de Yucatán, señaló que esos años de sacerdocio equivalen a “25 años que he estado fuera de Yucatán”.
Desde que fue ordenado sacerdote lo enviaron a estudiar y a trabajar, “a cumplir misiones y servicios de la Iglesia particular”.
Sus estudios diplomáticos los cursó en la Pontificia Academia Eclesiástica. En la Pontificia Universidad Gregoriana estudió Derecho Canónico hasta el doctorado.
Esto, dijo, es una muestra de la diversidad de servicios que puede ofrecer un sacerdote, “la Iglesia tiene muchos sectores en los cuales el sacerdote puede trabajar”.
“El sacerdote, desde el momento que se consagra, está abierto a la voluntad de Dios a través de los superiores, de los obispos y del Papa.
“Podemos decir que nuestra voluntad está puesta a la voluntad de la Iglesia y en donde nos envíe la Iglesia ahí debemos ir con gusto y con amor para servir a la Iglesia en esa misión evangelizadora que nos ha llamado”.
Al reflexionar sobre su ministerio, agradeció “en primer lugar al Señor por acompañarme en este ejercicio de mi vocación y sacerdocio”.
“En estos 25 años he recibido muchas gracias del Señor: el poder estar en muchos países conociendo otras culturas y lenguas y, sobre todo, ver cómo Dios se manifiesta en cada cultura de manera diferente pero siempre con ese amor paternal que nos tiene”, indicó.
Antes de ser nombrado nuncio apostólico tuvo dos cargos en su servicio diplomático. Fue secretario en la Nunciatura Apostólica de Papúa Nueva Guinea y las Islas Salomón en 2003. Luego sirvió en Costa de Marfil, Burkina Faso y Níger.
Desempeñó el cargo de consejero de la Nunciatura en Washington (Estados Unidos), Ottawa (Canadá) y en Serbia; fue en este último sitio donde recibió el nombramiento del Papa como nuncio apostólico donde inició su servicio diplomático: Papúa Nueva Guinea.
Monseñor Fermín Sosa se mantiene firme en su vocación gracias a “Dios junto con su madre María”.
Su servicio, sin embargo, es un desafío porque afecta también su salud por tantos viajes, cambios de comida y estar de un lugar a otro.
En la misa de anoche, dio gracias a Dios por todo lo que le ha regalado. “Él ha sido un pilar muy fuerte no solamente en mi vocación sino también en mi persona”.
También agradeció al Señor haber sido llamado para este trabajo específico: representar al Papa diplomáticamente.
Concelebraron con monseñor Fermín Sosa el presbítero Antonio Escalante Pantoja, párroco de María Inmaculada; los arzobispos Gustavo Rodriguez Vega y Emilio Carlos Berlie Belaunzarán, titular y emérito de Yucatán, respectivamente, y Angello Accatino, nuncio apostólico de Tanzania.
Anoche, al término de la misa, la feligresía ovacionó a monseñor Fermín Sosa, cuya celebración continuó con una convivencia en el atrio y el corte de un pastel que estaba decorado con la fotografía del nuncio apostólico con el papa Francisco.— CLAUDIA IVONNE SIERRA MEDINA// EMANUEL RINCÓN BECERRA
