Dicen que los gatos tienen siete vidas y al menos la primera o la tercera o la última de los felinos Charlie y Hitch, que fueron rescatados de un centro de salvamento animal, están viviendo en un paraíso, a las afueras de San Francisco. A ambos los inmortalizó José Luis Loría en retratos con lápices de color.

Charlie fue dibujado de cuerpo completo, mientras que de Hitch se plasmó su rostro peludo con bigotes. De éste se aprecia además un efecto especial en la gelatina de sus ojos verdes.

Loría se inspiró para sus trabajos en la historia de estos dos gatos hermanos que fueron adoptados por un alto ejecutivo y una abogada, y también en la cotidianidad que vive con sus felinos, su misticismo, su amor y hasta lo huraños que pueden llegar ser a pesar de compartir el mismo techo. De hecho, no es la primera vez que Loría dibuja a gatos.

“Charlie y Hitch fueron adoptados en un centro de rescate animal por sus padres, quienes originalmente iban por un gatito, pero cuando se enteraron de que eran hermanitos muy unidos no quisieron separarlos y se llevaron a ambos. Dicen que fue una decisión muy acertada, puesto que ha sido más fácil cuidarlos, ya que los gatitos juegan y duermen juntos”, dijo.

Viven a las afueras de San Francisco, en una residencia histórica ubicada en la comunidad de Santa Clara, cerca de la famosa mansión Winchester, donde residió Sarah Lockwood, viuda de William Wirt Winchester, inventor del rifle de repetición que lleva su nombre.

Sus propietarios son un alto ejecutivo de una de las empresas más importantes de Silicon Valley, que está casado con una abogada especialista en derechos humanos y dedicada a la defensa de mujeres y niños migrantes.

El ejecutivo es de nacionalidad británica y la abogada, mexicana. Por amigos en común de Loría, el matrimonio supo de su obra y eventualmente recibió como obsequio “La cofradía de los ojos”, libro que incluye gran parte de sus dibujos de gatos que ha expuesto en México y el extranjero.

Y siendo padres de dos gatitos, decidieron encargarle los retratos de Charlie y Hitch. “A ellos como a mí nos preocupa que la gente se dedique a producir mascotas de raza para venta, cuando hay tanto animalito abandonado por las calles”, declaró.

Loría recordó que Silicon Valley es lo que ha hecho que California sea una de las economías más fuertes del mundo.

La gran mayoría de sus amistades, ahora coleccionistas de su obra y dueños de alguna mascota, los han adoptado de un centro de salvamento o rescatado directamente de las calles.

“Crear conciencia con respecto a este tema es una oportunidad maravillosa”, manifestó.

“Tengo devoción por gatos, zarigüeyas, tolok, pájaros y hormigas. Ellos me entienden, en particular los gatos, pues tengo una conexión especial con ellos. Cuando la alegría espiritual llena los corazones, la serpiente derrama en vano su veneno mortal”, agregó.

Luego de varios años de presentar la exposición “La cofradía de los ojos” en el museo Macay-Fernando García Ponce y en cuatro ocasiones en China, Loría no había dibujado gatos.

Los retratos los hizo en papel Arches francés y esta semana ya estarán en manos de sus dueños. Sus dimensiones son 76.5 centímetros de alto por 56 de ancho.

Por último, adelantó que está preparando una conferencia para el primer Congreso de Marsupiales de Latinoamérica de octubre próximo, en el cual se resaltará a la zarigüeya.

El artista hizo un llamado a tomar conciencia de la importancia de proteger a los animales.— CLAUDIA SIERRA MEDINA

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