Los años posteriores a la consumación de la guerra de independencia de México, entre 1821 y 1846, fueron marcados por la búsqueda de una identidad propia como nación dentro de la sociedad mexicana. Luego de tres siglos de dominio español y 11 años de batallas, la Nueva España colonial desapareció y sus habitantes trataron de generar un modelo de nación con personalidad única.
¿Cómo fueron esos años entre el primer imperio mexicano, el de Agustín de Iturbide, y los previos a la intervención norteamericana de 1847? Para el doctor en Historia Cristóbal Sánchez Ulloa las diversiones que prodigaban entretenimiento a los diversos estratos de la sociedad mexicana contribuyeron a la construcción de la identidad nacionalista.
Y precisamente éste es el tema de su tesis doctoral que dio origen al libro titulado “Una confusa algarabía, espectáculos públicos en la Ciudad de México después de la independencia 1821-1846”, que será presentado el jueves 5 de octubre próximo, a las 5 p.m., en Casa Lol Be.
El recinto forma parte del Centro Peninsular en Humanidades y Ciencias Sociales (Cephcis) de la UNAM y está ubicado en la cColonia García Ginerés, a espaldas de la Concha Acústica del Parque de las Américas.
En la sinopsis de la obra, el investigador revela que la obra reúne las manifestaciones y las tensiones políticas y sociales en los espectáculos públicos del período estudiado.
Aborda las corridas de toros, el teatro, la ópera, los coloquios, las pastorelas, las maromas, los títeres, el circo y las ascensiones aerostáticas. En todos esos eventos de entretenimiento se observan las luchas entre los partidarios de las diversas posturas políticas; el interés del Estado mexicano en intervenir en la esfera pública y consolidar su autoridad frente a otros poderes, además del proceso de configuración de la identidad nacional, incluidas las expresiones de xenofilia y xenofobia, y el nacionalismo popular.
En resumen, se exploran las transformaciones en la sociedad producto de los cambios políticos, los procesos modernizadores y los afanes civilizadores.
Esta obra contribuye al conocimiento de la capital del país en los primeros años de vida independiente por medio de las actividades de esparcimiento. Muestra un período considerado caótico y convulso, en el cual la sociedad y la cultura se transformaron; incluso, distintos aspectos de la cotidianeidad se modernizaron y en medio de las dificultades sociales, económicas, políticas y diplomáticas los habitantes no dejaron de divertirse.
En entrevista con el Diario, Sánchez Ulloa confiesa una especial satisfacción de ver cristalizada la publicación de este libro, que mediante el estudio de los espectáculos públicos y las diversiones permite obtener una visión de los cambios políticos y sociales que experimentaba la metrópoli.
Antes de escritor, el autor es investigador de la Historia, por lo que esta publicación es resultado de más de tres años de trabajo.
Egresado de la Licenciatura en Historia por la Universidad Autónoma de México (UNAM), cuenta con el Doctorado en Historia por el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, Unidad Peninsular, y la Maestría en Historia Moderna y Contemporánea por el Instituto de Investigaciones “Dr. José María Luis Mora”.
Además, es Investigador por México Conacyt, comisionado al CIESAS Peninsular desde marzo de 2022.
A lo largo de sus 310 páginas y cuatro capítulos, con tiraje de 350 ejemplares —la portada cuenta con un grabado del artista visual Horacio Gallegos—, el libro lleva al lector en un viaje al pasado de nuestro país para comprender los alcances de los espectáculos y diversiones de la época y sus implicaciones sociales.
Por ejemplo, la ópera y el teatro estaban más destinados a un público selecto y conocedor, en contraste con los malabares, que eran más populares, y la tauromaquia, que despertaba suspicacias en algunos sectores que cuestionaban su sentido de identidad.
Llama la atención el capítulo que habla de un espectáculo “taurino” en el que un toro de lidia se enfrentó a un tigre de bengala para el regocijo de la audiencia.
Esta batalla la ganó el toro, el cual de alguna forma evocaba la identidad nacional, mientras que el tigre representaba la beligerancia de una nación con afanes intervencionistas.
De igual manera, los primeros vuelos de globos aerostáticos fueron algo sorprendente para la época, ya que era lo más parecido a ver a un ser humano volar, y se entendía como el ascenso de la civilización y el descenso de la monotonía.
La presentación del libro, que estará a la venta en la librería de Casa Lol Be, se estará a cargo de las doctoras Laura Machuca Gallegos y Fernanda Valencia Suárez.— Emanuel Rincón Becerra
Libro Espectáculos
En su obra, el historiador Cristóbal Sánchez Ulloa aborda los espectáculos públicos en Ciudad de México.
Período cáotico
Esta obra contribuye al conocimiento de la capital del país en los primeros años de independencia por medio de las actividades de esparcimiento. Muestra un período considerado caótico y convulso, en el cual la sociedad y la cultura se transformaron.
Divisiones
Por ejemplo, la ópera y el teatro estaban más destinados a un público selecto y conocedor, en contraste con los malabares, que eran más populares, y la tauromaquia que era más ecuánime, pero al mismo tiempo despertaba suspicacias en algunos sectores que cuestionaban su sentido de identidad.
