MÉXICO (EFE).— Alma Guillermoprieto, periodista ganadora del premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades en 2018, confesó que su objetivo como escritora es cautivar a quien la lee, más allá de los datos confiables de sus libros.
“Hay quienes escriben como al construir un motor para que funcione; otros escribimos como si estuviéramos haciendo una receta para una bebida que seduzca. Me importa muchísimo seducir a mis lectores, que al escribir yo divierta, interese, conmueva, enoje; con el objetivo de que cuando me estés leyendo sientas que estás conmigo”, dijo.
Guillermoprieto, una de las periodistas más reconocidas en idioma español en los últimos 40 años, donó recientemente su obra a la Casa Universitaria del Libro de la Universidad Nacional Autónoma de México (Casul), ceremonia a la cual siguió un convivio de más de una hora con sus lectores.
“La objetividad fría no me interesa, trato que lo que escriba sea exacto, que corresponda a lo que vi, que sea comprobable, pero que el viaje de leer este texto sea un viaje emocional”, insistió la periodista.
En el sencillo acto en que las obras de Guillermoprieto ingresaron a la biblioteca Casul se contó con la participación de la directora del centro, Guadalupe Alonso, quien elogió la trayectoria de la narradora y la invitó a sellar con el cuño de la institución uno de sus libros, entre los cuales se eligió “72 migrantes”, sobre una matanza de emigrados en México en 2010.
“Escogí este libro porque fue escrito en sociedad con 72 escritores y escritoras —entre ellos Alma— y por haber participado en un tema tan doloroso”, explicó.
La poeta y ensayista argentina Sandra Lorenzano confesó ser lectora de la cronista mexicana y destacó su sensibilidad para escribir las historias desde un punto de vista humano.
“Alma Guillermoprieto es un mito, una de las voces profundas que tiene la literatura de nuestra lengua. No voy a decir la crónica, voy a hablar de literatura, pues lo que hace ella es literatura enfocada, a veces desde la crónica más objetiva, y a veces desde una interioridad conmovedora”.
Ante un público en su mayoría de jóvenes, Guillermoprieto reveló que entró al periodismo por accidente, después de abandonar la danza tras una experiencia en Cuba, donde calificaban a los artistas de “comemierdas”. Habló de sus escritos y defendió el uso de la primera persona en las crónicas.
“En los talleres que impartía me decían: ‘Usted usa la primera persona’, como si eso fuera una falta terrible. Para mí, la clave es usar la primera persona para ayudar a quien me lee a que se sienta en primer lugar y para hacer el ridículo, ya que yo soy fan de hacer el ridículo; es algo liberador”.
Por su parte, Guadalupe Alonso alabó la capacidad de Guillermoprieto para darle un carácter universal a su escritura.
“Su enfoque en el continente americano, aunque sobre todo en Centroamérica, nos dio una perspectiva a través de la crónica con un estilo narrativo que cautiva y conmueve. Habla desde los datos duros pero también desde la emoción y la sensibilidad”, puntualizó.
Antes de las obras de Guillermoprieto, la Biblioteca de Escritoras de Casul incorporó libros de la Premio Cervantes Elena Poniatowska y Margo Glantz, además de la Colección Vindictas y títulos publicados por Cristina Pacheco y Elsa Cross.
Sensibilidad
La poeta y ensayista argentina Sandra Lorenzano confesó ser lectora de Alma Guillermoprieto, de quien destacó la sensibilidad para escribir las historias desde un punto de vista humano.
Mito
De igual manera, Lorenzano manifestó ue la cronista mexicana “es un mito, una de las voces profundas que tiene la literatura de nuestra lengua”.
Carácter universal
Por su parte, Guadalupe Alonso alabó la capacidad de Guillermoprieto para darle un carácter universal a su escritura.
Perspectiva
Incluso dijo que “su enfoque en el continente americano, aunque sobre todo en Centroamérica, nos dio una perspectiva a través de la crónica con un estilo narrativo que cautiva y conmueve”.
