Marina Abramovic es la primera mujer en exponer en solitario en la Royal Academy, y lo hace con una muestra en la que demuestra su fuerza
Marina Abramovic es la primera mujer en exponer en solitario en la Royal Academy, y lo hace con una muestra en la que demuestra su fuerza

LONDRES (EFE).—En sus 55 años exitosos de carrera, Marina Abramovic (1946) ahora es la primera mujer que expone en solitario en la Royal Academy de Londres, donde protagoniza una impactante muestra que documenta su impresionante fortaleza interior y capacidad para la conexión humana.

La artista serbia presentó en semanas pasadas “Marina Abramovic”, una detallada recopilación de sus obras más destacadas, que estará instalada hasta el 1 de enero de 2024.

Vestida de su negro habitual, la creadora que popularizó el arte del “performance” explicó que siente como “un milagro” que la exhibición por fin se haya inaugurado, pues fue pospuesta por la pandemia y por un grave aneurisma que sufrió en mayo pasado.

Dijo que esta dolencia que la tuvo al borde de la muerte, le impidió planear una intervención personal en esta exposición, donde sus antiguas piezas cara al público son reencarnadas por artistas jóvenes formados en su Instituto Marina Abramovic de Estados Unidos.

Abramovic, que en 2010 conmovió a la audiencia con “The Artist is Present” en el MoMA de Nueva York, donde miles de personas se sentaban frente a ella en silencio forjando íntimos canales de comunicación, no descartó realizar en las próximas semanas una intervención “espontánea” en el patio de la Royal Academy.

Los emotivos rostros en vídeo de quienes participaron en esa obra en el museo estadounidense abren la exposición en Londres, que recoge también “Rhythm 0”, cuando en 1974 se mantuvo quieta durante ocho horas mientras los espectadores usaban su cuerpo como un objeto, hiriéndola o cuidándola con 72 artilugios, como cuchillos o vendas, extendidos sobre una mesa.

Imágenes de “Rhythm 2”, en la que consumió frente a la audiencia pastillas para la catatonia y la esquizofrenia, se exhiben junto a “The Hero” (2001), dedicada a su difunto padre, y a otros trabajos enmarcados en su niñez en la antigua Yugoslavia.

Abramovic pone en límite el poder de su mente en exhibición autotitulada, en Royal Academy
Abramovic pone en límite el poder de su mente en exhibición autotitulada, en Royal Academy

El apartado dedicado a los “Límites del cuerpo” recoge sus actuaciones más físicas, lo que incluye varias con su ex pareja Ulay, fallecido de cáncer en 2020, entre ellas “The Lovers, The Great Wall Walk” (1988), en la que ambos caminaron durante 90 días desde orígenes opuestos a lo largo de la Gran Muralla china para encontrarse momentáneamente antes de separarse para siempre.

Un grupo de artistas reproducirá varias veces al día las cuatro instalaciones más trascendentes de Abramovic, como “Imponderabilia” (1977), en la que ella y Ulay, desnudos, permanecían de pie en un umbral por el que pasaba la gente.

En “Nude with Skeleton” (2002) una mujer desnuda yace bajo un esqueleto, en un reconocimiento de lo efímero de este tipo de arte y de la propia vida, y en “Luminosity” (1997) otra aparece sentada, también sin ropa, en una especie de caballete colgado de una pared.

La “performance” más exigente será la de “House with the Ocean View”, en la que tres artistas emularán en distintas fechas la experiencia de la creadora serbia, que en 2002 pasó doce días en tres pequeños espacios abiertos e interconectados en la galería Sean Kelly de Nueva York, sin hablar ni comer, solo bebiendo agua y ritualizando su día a día.

Abramovic recalcó que su experiencia a lo largo de las décadas poniendo el cuerpo y la mente al límite le enseñó a alcanzar profundos estados meditativos y espirituales, que es lo que la salvó cuando se enfermó.

“El dolor físico es fácil, es el dolor emocional lo que me cuesta. El sufrimiento es como una puerta para entender al ser humano”, declaró.

Al ser interrogada si su trabajo se relaciona con el de una generación de mujeres que, como la tánicaica Tracy Emin, crean a partir de su experiencia personal o de su género, Abramovic respondió negativamente.

“No soy feminista, huyo de los ismos. El cuerpo se convirtió en mi medio, pero creo que el arte no debe tener género. Solo importa si es bueno o malo. Soy mujer, mi cuerpo es femenino, aunque mi arte no tiene género”, manifestó.

Sin embargo, Abramovic puntualizó que “no le parece justo” que sea ella, y no Emin, la primera mujer en exponer a lo grande en la Royal Academy, de la que es miembro honorífico desde 2011.

De un vistazo

Difícil momento

Marina Abramovic estuvo enferma de una grave aneurisma en mayo pasado, que la tuvo al borde de la muerte, lo que le impidió planear una intervención personal en esta exposición homónima, hasta ahora que fue inaugurada en la Royal Academy.

Dolor emocional

Recalca que “el dolor físico es fácil, es el dolor emocional lo que me cuesta. El sufrimiento es como una puerta para entender al ser humano”.

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