MONTEVIDEO (EFE).— En el centenario de Ida Vitale, Uruguay repasa “palabra por palabra” la vida y obra de la ciudadana que, con un lenguaje “intelectual”, “popular”, “universal” y “personal” transformado en poesía, mereció en 2018 la distinción del Premio Cervantes.
Cobijada por un muro de plantas en el que el verde es salpicado por el violeta de unas flores silvestres, Vitale mira a la cámara mientras la cabeza del gato negro de ojos amarillos que lleva en brazos le tapa la sonrisa.
Registrada así por una lente fotográfica, miles de sus seguidores la vieron ayer en las salas de cines de Montevideo, Buenos Aires, Ciudad de México, Madrid y Juzbado (España), luego de la proyección del documental de la autora, cuya portada es una ilustración de un libro especial.
Se trata de “Palabra por palabra, el mundo se hace mundo”, publicación con la cual, en su cumpleaños número 100, la editorial uruguaya Estuario Editora rinde homenaje a la poeta, docente, crítica y traductora, considerada “una de las más destacadas voces de la literatura uruguaya”.
Como detalla su sinopsis, lo hace con un repaso por su vida y obra “a modo de antología”, con textos en verso y en prosa “que se suman a inéditos dispersos, de diferentes procedencias y épocas”.
“Corta la vida o larga, todo / lo que vivimos se reduce / a un gris residuo de la memoria”, versa el poema “Residua”, que, para una vida larga como la de su autora, parece reconfirmar la importancia del volumen que, haciéndole frente a ese gris residual, registra éste y otros poemas en su apartado de “obra publicada”.
Pasan por sus páginas también la narración del día en que en la casa familiar de Vitale “llovieron ranas”, la explicación en una de sus conferencias en Madrid de por qué la obra de arte “nace siempre por cesárea” y la carta que recibió en 1972 en la que Julio Cortázar le dijo: “Gracias por ser vos, por tu poesía ceñida y necesaria”.
Intercaladas a lo largo del libro de 312 páginas, en el que hay registro de “artículos dispersos”, “conferencias y discursos” y “epistolario”, están las fotografías que, sean antiguas o recientes, acompañan el recorrido vital de la autora
De las más nuevas están las de Manuela Aldabe para la Galería del Premio Cervantes y las de la cineasta María Arrillaga, nieta de Carlos Maggi —uno de los amigos y compañeros de generación de la poeta— y directora del documental, cuya proyección realizada en la Cinemateca Uruguaya enmarcó el festejo público de la autora en Montevideo.
Discreta, sin estruendo
Única sobreviviente del grupo de escritores uruguayos que posó junto al español Juan Ramón Jiménez para una foto durante su visita a Montevideo en agosto de 1948 —luego bautizado como Generación del 45—, Vitale publicó su primer poema con 19 años en una revista llamada “Hiperión”.
Así lo recoge la cronología biobibliográfica del volumen que se presentó igualmente en el evento en la Cinemateca Uruguaya, elaborada por el profesor e investigador uruguayo Pablo Rocca, quien explicó que Vitale “fue construyendo su poesía con paciencia y prescindencia de todo estruendo y de casi todo encasillamiento”.
Según el docente de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad de la República, la autora “durante años solo obtuvo el reconocimiento de sus pares y de un puñado de lectores”.
Rocca acota que agrupar a la variopinta generación de Juan Carlos Onetti, Mario Benedetti, Idea Vilariño y Amanda Berenguer, entre otros, es “un útil y eficaz comodín para entender la política de una serie de grupos literarios que (…) se pusieron de acuerdo aun en el disenso para hacerse del poder artístico en un país movedizo como Uruguay”.
Sin embargo, dice, a diferencia de otros, Vitale simpatizó con la Revolución cubana “durante, al menos, la primera década” pero “nunca entendió la poesía como un arma, una herramienta pedagógica o, menos, de adoctrinamiento” y le sentó mejor la “estética de los prismas” planteada por Jorge Luis Borges.
“Se podría decir que la suya siempre fue una poesía que necesitó de la reflexión crítica sobre la función de la palabra más que sobre la función de las palabras en el mundo”, resume.
La prosa de la poeta
A semanas de su centenario, la periodista Alicia Torres acompañó a Vitale en su más reciente presentación pública, la de “Resurrecciones y rescates”, libro que, explica, la poeta publicó en 2019 en México antes de su reedición en su país natal.
En opinión de la también crítica, este volumen, que reúne textos de distintas épocas en los que Vitale reflexiona sobre diversos autores, destaca por ser parte de la “bastante menos conocida” prosa de la reconocida poeta que ayer llegó al siglo de vida.
“Ella era una chiquilina y ya escribía sobre la literatura de los otros, hacía reseñas, hacía notas, hacía estudios, hacía análisis, hacía unos ensayos maravillosos”, puntualiza sobre una producción tan temprana como profusa, pues Vitale integró periódicos y revistas de Uruguay y México.
A lo que subraya cómo en “Shakespeare Palace” (2018) riega con “anécdotas divertidas” y un cuidado del lenguaje “estupendo” las memorias de su exilio en México. Torres resalta también “Un invierno equivocado” (1999), un relato infantil dedicado a sus nietos.
“Es muy poético, hay una melodía en las oraciones, el canto de los pájaros, en fin, es un libro precioso y mucha gente no sabe que la ganadora del Premio Cervantes y una de las poetas más importantes de Hispanoamérica también escribió un cuento para el público infantil”.
Ida Vitale Centenario
La poeta uruguaya cumplió ayer 100 años de vida, por lo que recibió un homenaje.
“Palabra por palabra”
Este libro hace un repaso por su vida y obra “a modo de antología”, con textos en verso y en prosa “que se suman a inéditos dispersos, de diferentes procedencias y épocas”.
Contenido
En sus 312 páginas, hay registro de “artículos dispersos” y fotografías antiguas y recientes, entre otros.
