David Loría Araujo no es gordo. Por el contrario, es delgado y uno pensaría que la gordura le es ajena. Pero no, de hecho, el estudio de la representación del cuerpo en la narrativa hispanoamericana lo llevó a escribir el libro “Leer el cuerpo gordo: Miradas a la narrativa mexicana contemporánea desde la adipocrítica”.
El libro se presentará hoy, a las 4 de la tarde, en Casa Lol-bé del Cephcis, en la colonia García Ginerés. Acompañarán al autor las Dras. Alejandra Amatto y Selma Rodal Linares. Modera la Dra. Carolina Depetris, directora del Cephcis, UNAM.
Luego de analizar cuentos y novelas de autores como Guadalupe Dueñas, Salvador Elizondo y Carlos Velázquez, Loría Araujo se dio cuenta de que hay un prototipo del personaje gordo en la ficción, que básicamente es gordo y es lo único que es. “No pasa lo mismo con otras categorías corporales”, dice el investigador.
Loría Araujo analizó a escritores mexicanos de 1970 a 2019, luego de que la doctora Gloria Prado Garduño lo introdujera al estudio del cuerpo en la literatura.
“Buscaba una novela o un cuento, independientemente de que el personaje fuera gordo, flaco, etc., que rompiera las reglas de lo ‘normal’, y hallé la novela ‘Pandora’, de 2015, de Liliana Blum. Presenté un ensayo sobre esta novela y me empezaron a recomendar otros libros, así fui haciendo un mapa de personajes”.
“Pensé que me iba a encontrar con una variedad de personajes, pero no fue así, parece que se sigue una misma receta para el personaje gordo, un prototipo”.
Dice que un estereotipo muy común es que los cuerpos gordos sean comparados con animales, un cerdo, una vaca, una ballena, una oruga gigante…
“Son cuerpos animalizados, reciben un estatus menos valioso que los cuerpos humanos, están deshumanizados”.
Cuerpos exagerados
“Otro estereotipo es que los cuerpos gordos siempre están exageradamente hinchados o inflados; se les presenta todo el tiempo comiendo. Me llamó mucho la atención que se habla de sus cuerpos como comida, tienen ‘piernas como pasteles’, ‘dedos de salchicha’, ‘lonjas como jamones’…”
“Lo interesante no es que coman, sino que son vistos como comida, entonces hay una inversión del cuerpo consumidor, ¿quién es el que consume, el que come o el que mira de manera morbosa y consume al cuerpo gordo?”
Algo muy importante, agrega, es que los cuerpos gordos se leen diferente dependiendo de si son hombres o mujeres, como si la gordura se sumara a la violencia de género, en el caso de las mujeres, y eso pasa en la realidad, “a los hombres de talla mayor no se les juzga tanto como a las mujeres, que deben ser flacas, bellas para la vista de los demás”.
“Tampoco se puede ser gordo y ser un gran científico, tiene que ser gordo y tener cuerpo de ballena, ser una persona rara, estar apartado de la sociedad y pasársela comiendo, como si la gordura no le diera posibilidades al personaje”.
David Loría se pregunta si los escritores critican el cuerpo gordo para evidenciar un problema social o si es algo inconsciente.
“Somos muy dados a hacer comentarios sobre el cuerpo de las personas sin saber lo que hay detrás, hay que desafiar eso, los textos literarios nos permiten imaginar otras posibilidades, me gustarían leer sobre personajes gordos que sean tan importantes como los delgados”.— Patricia Garma Montes de Oca
David Loría Araujo Sobre el autor
Sus intereses de estudio giran en torno a la representación del cuerpo en la narrativa hispanoamericana.
Maestría
David Loría Araujo es maestro y doctor en Letras Modernas por la Ibero y licenciado en Literatura Latinoamericana por la Universidad Autónoma de Yucatán. Actualmente labora en la Universidad Modelo en el desarrollo de actividades sobre la perspectiva de diversidad y en docencia relativa a la teoría literaria y escritura académica. También imparte cursos de lenguaje incluyente.
Investigador y editor
Es editor de la revista “Al pie de la letra”. Es miembro del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores, nivel 1.
