El Seminario Conciliar de Yucatán y Cáritas de Yucatán se unieron, como cada diciembre, para realizar su peregrinación anual a la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe, en honor a la Morenita del Tepeyac, cuya fiesta se celebra el día 12 de este mes.
La peregrinación partió del Seminario Mayor, ubicado en la colonia Itzimná, hacia la parroquia en San Cristóbal, donde el arzobispo de Yucatán, monseñor Gustavo Rodríguez Vega, presidió la celebración eucarística acompañado de los presbíteros, alumnos del seminario e integrantes de Cáritas.
En su homilía, el Arzobispo recordó las apariciones de la siempre Virgen María y se preguntó ¿Quiénes somos nosotros para que la Madre de nuestro Señor venga a nosotros? señaló que la Virgen María, como buena madre, “conoce lo que necesitamos y ella nos ayuda en el camino hacia Dios para recibir lo que nos hace felices”.
También recordó que al hablar con Juan Diego, la Virgen le pidió que “se le construyera una casita, donde pueda ella consolar a todos sus hijos, a todos los que la amaran y así, por todo el mundo se fueron construyendo capillas, iglesias y grandes parroquias en honor a la Guadalupana.
“Pero debo decirles que la capilla que ella pidió todavía no está terminada. Los obispos estamos preocupados por construir una casa mejor. Lo que queremos es construir un templo espiritual para nuestra madre. Este México con tanta desigualdad no es una buena casita para la Santísima Virgen de Guadalupe; este México con tanta violencia, tanta inseguridad, no es una casita digna para nuestra madre”, señaló el arzobispo en su homilía, quién puso como ejemplo la llegada de personas de diversas partes del país y del extranjero a radicar al estado de Yucatán, obligados a huir de la violencia que se vive en sus lugares de origen.
Al concluir, oró a la Virgen de Guadalupe para que se le pueda construir una casita en la que haya paz, armonía y lejos de la desigualdad social y la violencia.— Gabriel Chan Uicab
De un vistazo
Concelebrantes
La ceremonia eucarística en la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe fue concelebrada con el Arzobispo y los obispos auxiliares monseñores Pedro Mena Díaz y Mario Medina Balam, además del padre Ricardo Alberto Atoche Enseñat, rector del Seminario Conciliar.
