Monseñor Manuel Vargas Góngora, rector de Santa Lucía, durante la celebración de la misa patronal
Monseñor Manuel Vargas Góngora, rector de Santa Lucía, durante la celebración de la misa patronal

Con una misa que ofició el padre rector monseñor Manuel Vargas Góngora, un grupo de fieles celebró a Santa Lucía en la rectoría que lleva su nombre en el centro de la ciudad, anoche.

En su mensaje, el sacerdote pidió a los fieles ir siempre con Cristo, amar al prójimo y ser también como Santa Lucía que en el nombre lleva la luz.

“Como Santa Lucía, también nosotros llevemos la luz de la gracia de Dios, la luz de las buenas obras, la luz de la sonrisa, la luz del amor”, dijo monseñor Vargas de la santa, a quien se festeja cada 13 de diciembre desde que comenzó a ser venerada en el año 600 después de Cristo.

Llegar a la santidad, explicó, tiene varios requisitos. “Para ser santo primero se necesita creer, y segundo, es algo duro porque tienes que cumplir los mandamientos de la ley de Dios, y, la verdad, hay mandamientos que nos cuesta cumplir”.

Subrayó que el mandamiento de amor al prójimo es el que más cuesta, pues el prójimo, tristemente, no es bueno, sino que es pecador. “¿Qué debemos hacer, hermanos? Lo que hace Cristo: amar. Ustedes se preguntarán: ¿Cómo voy a amar a mi enemigo? Igual que Cristo que amó a los pecadores y los sigue amando”.

El Espíritu Santo, continuó, inspira siempre a hacer el bien y a hacer obras buenas, y que ser santo es seguir la vida de Cristo.

El sacerdote también hizo un llamado a las personas a que vayan a misa y expresó su deseo de más dediquen tiempo a adorar al Santísimo.

Asimismo, afirmó que para ganar el cielo no basta solo rezar, sino que hay que obrar y actuar, y que tampoco se necesita tener mucho dinero, pues lo que se necesita es tener amor: amor al prójimo y amor a Dios.

“No solo es rezar, hay que hacer el bien. Eso nos va a premiar nuestro Señor. Nuestro deber es hacer el bien, sobre todo a los necesitados, a los pobres. Se goza más cuando uno da que cuando recibe”, señaló monseñor Vargas durante la misa en la cual la imagen de la santa estuvo frente al altar.

Considerada patrona de la vista, Santa Lucía es representada sosteniendo con una mano un plato con dos ojos, y con la otra, una palma, pues, según la historia católica, en su martirio le arrancaron los ojos por proclamar firmemente su fe.

Santa Lucía nació en Siracusa, Italia, en 283. En su juventud, su madre quiso casarla con un joven pagano, quien, al ser rechazado, la acusó ante el gobernador de ser cristiana. Santa Lucía fue torturada hasta morir el 13 de diciembre de 304.— JORGE IVÁN CANUL EK

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