Con un espectáculo en el que participaron artistas de diferentes generaciones, familiares, amigos y compañeros de José Jesús Acereto le rindieron un homenaje por sus 50 años de trayectoria como “Oso Yogui”.

La celebración tuvo lugar en la concha acústica de Kanasín, donde se dieron cita niños, jóvenes y adultos, que regalaron un nutrido aplauso al homenajeado, quien es reconocido como el pionero de las botargas en la Península de Yucatán.

“Me siento muy contento y muy feliz y que la gente haya venido”, dijo el homenajeado, minutos antes de la celebración que fue organizada por sus amigos, colegas y familiares con el apoyo del Ayuntamiento de Kanasín.

Con sentimientos encontrados, pues anunció que se retira de la farándula por motivos de salud, José Jesús relató a Diario de Yucatán que el “Oso Yogui” en sus orígenes se llamó “Bonny”.

“El oso surge en un restaurante donde vendían solo hamburguesas; se llamaba ‘Bonny Burguer’ que ya no existe, estaba en Paseo de Montejo, y de allí surge, hace 50 años, el oso que se llamaba Bonny”.

Recuerda que cuando el restaurante cerró él se retiró, pero luego fue contratado por una compañía de lácteos y jugos, donde estuvo dos años vistiéndose de oso para promover la marca. Dicha compañía también cerró, y de nuevo se quedó con el disfraz.

Al quedarse sin trabajo comenzó a buscar empleo, pero mientras tanto empezó a aceptar contratos para actuar en fiestas infantiles vistiéndose con el traje de oso.

El despunte del ”Oso Yogui” en Yucatán

Más adelante conoció al conductor de televisión Jorge “Primo” Abraham, quien lo contrató y lo bautizó como “Oso Yogui”, nombre con el cual comenzó a despuntar y ganarse el cariño de la gente en espectáculos del Ayuntamiento de Mérida, el DIF y muchas escuelas.

Además, recordó, fomentó su propia empresa con la que realizaba caravanas artísticas todos los viernes en compañía de otros artistas.

Señaló que, cincuenta años después, ya es hora de cerrar el ciclo, pero se siente feliz de todo lo logrado haciendo de “Oso Yogui”, como comprar su casa, conocer a mucha gente y viajar a distintas ciudades y hacerlo por primera vez en avión.

Pero, subrayó, una de las cosas más bonitas es escuchar y sentir los aplausos de la gente. “Es muy emocionante. Al principio hasta lloraba, sentía muy bonito. En cada actuación siempre sentía el nervio de si iba a gustar o no”.

Y es que nunca olvida la vez que fue pedir trabajo al Ayuntamiento y le preguntaron qué hace el “Oso Yogui” y él solo respondió: bailo. Y como no supo decir qué más hacía, le dijeron: “Vamos a ver si pega, y si no, pues no”.

Su actuación no solo gustó, sino que se mantuvo durante 18 años trabajando para el municipio en el Parque del Centenario.

“Mi espectáculo es blanco, y me siento orgulloso de que haya gustado, y tanto que me mantuve 18 años todos los domingos, y también en varias colonias porque en esos años el gobierno hacía espectáculos en colonias”.

Vestir el personaje también ha sido un reto, pero cuando la gente le pregunta qué toma para aguantar, él responde que ni siquiera refresco. “Lo que mueve es la música, la música me da energía, me gusta bailar. Eso es mi motor”.

En el homenaje hubo show de botargas, zanqueros, magos, payasos, batucada y charanga.— IVÁN CANUL EK

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