Con fe y devoción nos trasladamos al pequeño pueblo de Belén, divisamos a lo lejos a un grupo de pastores que se encuentran cuidando sus ovejas, nos acercamos y les pedimos permiso para calentarnos en su hoguera, nos ofrecen un pedazo de pan y entrada la noche, aconteció lo siguiente:

Un ángel del Señor se les apareció y dijo: “No teman, les traigo una buena noticia, hoy les ha nacido en la ciudad de David un Salvador, que es el Mesías. Esto les servirá de señal: encontrarán al niño envuelto en pañales y recostado en un pesebre”.

Presurosos los pastores se encaminaron y yo les seguía a cierta distancia, encontramos en un establo a una joven madre y envuelto en pañales el niño, los pastores se acercaron, lo admiraron, le obsequiaron miel, leche y cobijas de lana.

Tímidamente estaba en un rincón y el padre me dio ánimo para que me acercara, el pequeño niño me miró tiernamente, caí de rodillas. ¿Qué le podía regalar? Busqué entre mis ropas, cerré mis ojos y percibí mis debilidades, mis defectos y mis pecados, pero también mis pocas obras buenas, con alegría descubrí los dones que Dios me había regalado: mi familia, las bendiciones recibidas y con una oración le di gracias por todos los beneficios.

En ese momento la joven madre me acercó al niño, lo tomé en mis brazos, me miró, me sonrió y un gozo nació en mi corazón, al comprender la alegría del nacimiento de Jesús el hijo de Dios.

De pronto sentí una caricia en mi rostro, abrí los ojos y miré a mis nietos Ivana, Loana y Erick, junto a ellos se encontraban mis cuatro hijos y mi esposa, les narré que con fe y devoción lo que soñé: me había transportado al pueblo de Belén y percibí con alegría el nacimiento de Jesús. Mi hija, la religiosa Yolanda, me sugirió que comunicara a todas las personas esta gran alegría.

Por eso les transmito este mensaje: “La Navidad es alegría, una alegría que nace de lo más profundo del corazón y debemos comunicarlo a nuestros familiares y amigos: La natividad de Jesús el hijo de Dios, es solidaridad con el prójimo, es comprensión, es amor”.

Abogado y asesor jurídico.

“Cerré mis ojos y percibí mis debilidades, mis defectos y mis pecados, pero también mis pocas obras buenas”

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