Ricardo Atoche Enseñat, padre rector del Seminario Conciliar de Yucatán, habló de las funciones del diácono transitorio con motivo de las próximas ordenaciones que se llevarán al cabo a inicios de año
Ricardo Atoche Enseñat, padre rector del Seminario Conciliar de Yucatán, habló de las funciones del diácono transitorio con motivo de las próximas ordenaciones que se llevarán al cabo a inicios de año

La Arquidiócesis de Yucatán comenzará con una gran alegría el año 2024 con la ordenación de dos diáconos transitorios: Javier Antonio Díaz Manzanero y Javier Arturo León Pino, programadas para el lunes 8 de enero en la iglesia de San Juan Pablo II, y el martes 9 en la iglesia del Inmaculado Corazón de María, en ambos casos a las 7 de la noche.

Éstas serán las primeras ordenaciones del año en la Arquidiócesis y las que le tocará celebrar al presbítero Ricardo Atoche Enseñat, quien es rector del Seminario Conciliar de Yucatán desde septiembre pasado.

Las ceremonias de ordenación serán presididas por el arzobispo de Yucatán, monseñor Gustavo Rodríguez Vega.

En una entrevista con el Diario, el rector del Seminario explicó que las ceremonias se efectuarán en las comunidades de origen de los seminaristas y no en la Catedral de Mérida.

“La intención de hacerlo en las comunidades es para animar y promover la vocación en los lugares de donde ellos son; la intención es meramente vocacional”, indicó. “El objetivo es animar a otros muchachos cuando los vean ordenarse para que ellos también piensen en ser sacerdotes”.

Al hablar de este proceso, indicó que el diaconado transitorio es el paso previo a la ordenación sacerdotal. “Es un momento muy importante en el que el seminarista comienza a integrarse al presbiterio desde su carisma de servicio, ésa es la diaconía”.

Las funciones del diácono transitorio son iguales a las de un diácono permanente. “Lo primero es el servicio a la caridad, eso es lo esencial; a eso se le suma ayudar al sacerdote o párroco en la celebración de la liturgia de la palabra, la distribución de la Eucaristía, en el acompañamiento a la comunidad”.

El tiempo para que un diácono transitorio sea llamado a la ordenación sacerdotal no está determinado. “Es muy variado porque depende mucho de las necesidades pastorales de la diócesis; el obispo define el tiempo de acuerdo a las necesidades de la diócesis”.

Lo ideal, señaló, “es que ellos puedan permanecer algunos meses en la diaconía para que sea profunda su experiencia en su ministerio, que es de servicio y caridad a los pobres y a las personas más necesitadas”.

Formación

Los seminaristas que serán ordenados diáconos transitorios tienen un mínimo de nueve años de formación en el Seminario y han recibido la aprobación de todos sus formadores, del obispo y de los sacerdotes con quien han prestado su servicio.

En el momento que se ordenan diáconos ya son sacerdotes, entran a formar el primer grado del sacerdocio. Dejan de estar vinculados al Seminario directamente y dependen de las disposiciones del obispo.

En ese sentido, manifestó que el primer grado es la diaconía; el segundo, el sacerdocio, y el tercero, el episcopado.

Los diáconos transitorios se diferencian con los ornamentos: ellos usan la estola cruzada, la dalmática y no emplean casulla como los sacerdotes.

En relación a sus funciones, dijo que los diáconos pueden bautizar y casar a las parejas. “Lo que no pueden todavía es perdonar los pecados y consagrar”.

Ante las necesidades de la Iglesia, “estas próximas ordenaciones ocurrirán en un momento muy importante porque nos hacen falta sacerdotes; vienen a ser un respiro, una luz de esperanza”, finalizó el rector del Seminario Conciliar de Yucatán.— CLAUDIA SIERRA MEDINA

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