“Yo creo que los poemas que ustedes leyeron son mejores de los que yo escribí. Gracias por completarlos”, dijo el poeta Manuel Iris en el conversatorio en torno a su obra que tuvo lugar en el salón Eduardo Urzaiz del Centro de Convenciones Siglo XXI, en el marco de la Feria Internacional de la Lectura Yucatán, en su último día.
La mesa tuvo la moderación de Fernando Trejo, editor de los libros de Manuel Iris, y el académico Alejandro Loeza Zaldívar, quien el día anterior presentó en la misma Filey el libro “Traductor del silencio. Acercamientos críticos a la obra de Manuel Iris”, que el propio Loeza Zaldívar coordinó y el cual recopila los ensayos críticos de diferentes autores en torno a la obra del poeta.
Contar con la presencia de dos conocedores cercanos de los poemas del autor y la del autor mismo proporcionó a la audiencia diferentes enfoques de la poesía que escribe Manuel Iris, así como las distintas vivencias que se relacionan con ella.
Dos de las vivencias personales que han marcado la obra del autor y que fueron mencionadas en la charla han sido su reciente paternidad y la migración de México a Estados Unidos. Ambas alimentaron su ejercicio poético, dando origen a sus dos últimos libros publicados: “Cincinnati. Historia personal” y “Lo que se irá”, siendo el primero una publicación que, según las palabras del autor, se realizó casi como un accidente.
“Cincinnati no es un libro que haya querido escribir a propósito. En realidad es la reunión de textos que escribí durante diez años, y en todos aparece Cincinnati y la experiencia de la extranjería y la de la migración”, dijo y compartió que fue su editor quien le ayudó a seleccionar los textos que conformarían el libro y a buscar el título.
“Sin embargo, los primeros son poemas extraños, en ellos hablo de ‘la nueva nieve’, pero al final del libro la ciudad ya no es ajena, hay una metamorfosis”.
El autor campechano explicó que esa “metamorfosis” tuvo relación con el cambio de perspectiva que vivió a través de su extranjería en Cincinnati, pasando de ver a la nieve como algo ajeno, a verla luego como parte de su paisaje inmediato.
Si bien en “Lo que se irá”, a diferencia del anterior título, el tema principal no gira en torno a la migración, también se hace presente a través de las vivencias que Manuel Iris ha experimentado como padre y sus constantes cuestiones en torno al lenguaje.
“A veces tengo miedo de que hables/ el idioma en el que no puedo soñar”, son un par de versos que forman parte del título, el cual, según cuenta el autor, es un libro dedicado a su hija. Éste lo escribió con la idea de que, si él llegase a faltar, nadie tenga que contarle a ella cuánto la amaba, sino que sea él mismo quien se lo haga saber a través de sus poemas.
Y es que “Lo que se irá” se comprende de textos que guardan la ternura de la paternidad volcada en cada imagen. Un ejemplo es “Testigo”, uno de los poemas que el autor leyó a voz viva en el encuentro:
“Mi esposa es una casa dentro de mi casa/ y yo estoy fuera de mi propio corazón./ Seguro está contenta, dice/ y yo sería capaz de renunciar a la poesía/ a cambio de tener dentro de mí a mi hija”.
El salón tuvo cada silla ocupada, además de personas de pie y otras más afuera porque no alcanzaron espacio, pero que hicieron fila para comprar los ejemplares de los libros que se acabaron durante los primeros minutos después de finalizar la charla. Hubo llantos y risas y, como el poeta lo señaló, grandes muestras de amistad, debido a la forma en que sus compañeros de mesa hablan sobre la poesía que él escribe.— Rosario Pérez
