¿Se puede “ser feliz” cuando has recibido la noticia de que tienes cáncer o que quedarás en una silla de ruedas porque tus piernas perdieron la capacidad de caminar tras sufrir un accidente? Para el doctor Luis Várguez Pasos, sí se puede, a pesar de las condiciones adversas.
El investigador es autor del libro “Bienestar subjetivo en sectores populares de Mérida”, resultado de un estudio que estuvo realizando desde 2012 y que plasmó en 276 páginas en total. De hecho, hasta hoy sigue investigando el tema con otros individuos.
El Ayuntamiento de Mérida, a través de la Dirección de Cultura, publicó la obra, al resultar ganadora de la convocatoria del Fondo Editorial y será presentada el próximo sábado 20, a las 12 i.m., en el Centro Cultural “José Martí”, en el marco del Mérida Fest.
La presentación estará a cargo del doctor Elías Góngora Coronado, quien es autor del prólogo, y se contará con la presencia del doctor Várguez Pasos, investigador y profesor de la Facultad de Antropología de la Universidad Autónoma de Yucatán, quien responderá a las preguntas del público en torno a esta obra y acerca de su proceso de estudio.
En entrevista con el Diario, el investigador expuso que el bienestar subjetivo es una categoría muchas veces incomprendida, que puede vincularse con la felicidad y el bienestar psicológico, tema que aborda en su texto.
“Los psicólogos se han abocado a su estudio durante muchos años. Durante el siglo XX fue abordado también por economistas, sociólogos y antropólogos”, explicó.
“El tema de bienestar subjetivo es un problema realmente muy antiguo que se ha discutido y estudiado muchos años atrás bajo otros nombres”, agregó.
La categoría de bienestar subjetivo ha experimentado cambios a lo largo de la Historia y de ahí que se le conozca de diferentes maneras.
Una es el bienestar psicológico, que se ha confundido con el bienestar objetivo, que consiste en el bienestar que se obtiene a partir de la adquisición de cosas, como un aire acondicionado, ante la capacidad de ingresos económicos de la persona.
El bienestar subjetivo no depende de ese tipo de capacidades, sino más que nada es la percepción que tiene el individuo de sí mismo y de su entorno, así como de todas las actividades y objetos que lo hacen feliz.
En ese sentido, el bienestar subjetivo igualmente se suele confundir con la felicidad, que fue abordada por Aristóteles, gran referente en este tipo de estudios.
Várguez Pasos decidió hacer un apartado en el que se discutiera específicamente el pensamiento del filósofo griego.
“En mi libro digo que la felicidad no es permanente, ya que es un estado muy cambiante. No estamos sonriendo todos los días, hay malas noticias que nos entristecen, las más comunes son las enfermedades, defunciones de familiares, amigos y compañeros que conocimos en algún momento. Al enterarnos de su fallecimiento desaparece nuestra sonrisa”, subrayó.
Son múltiples factores que dan lugar a felicidad, por eso su libro se titula “Bienestar subjetivo”, pues todo depende de la visión y concepción del individuo.
Una crítica
Su obra es una crítica a aquellos enfoques teóricos que sostienen que la felicidad se obtiene únicamente a partir de la satisfacción de necesidades básicas, como la alimentación, la vivienda, el vestido y la educación.
Recalcó que muchos individuos no se perciben felices a pesar de que cubren dichas necesidades.
En los sectores populares, en la que hizo su estudio, en específico con los trabajadores formales e informales, los primeros están en el último eslabón de la cadena productiva por su baja escolaridad, motivo de que sus salarios sean bajos.
En su mayoría, son intendentes de limpieza y cajeros de supermercados. En su investigación platicó con personas de la tercera edad que trabajan como cerillos, que perdieron sus empleos a causa de la pandemia del Covid-19, que no tenían seguridad social y estaban enfermas.
A pesar de esto y sus bajos ingresos, estaban felices con sus vidas.
Del mismo modo, entrevistó a un muchacho que tenía un puesto de frutas y verduras en el mercado de la Alemán, quien fue atropellado por una camioneta cuando estaba transportándose en su motocicleta. Debido a la gravedad del accidente, tuvo un traumatismo craneoencefálico y fue operado.
Era miembro de una iglesia y los hermanos de la misma lo apoyaron mucho, dado que su madre dependía de él. Logró recuperarse, pero tiempo después murió.
“En la charla se sentía muy feliz aun con las lesiones que sufrió. Se sentía profundamente agradecido con sus hermanos de la congregación. Acudía a los servicios dominicales en una silla de ruedas. Hablaba con dificultad, aunque transmitía felicidad”, rememoró.
Otro de los entrevistados en su investigación fue un hombre mayor diagnosticado con cáncer. Los médicos le dieron esperanza de vida de un par de meses.
Su hija le compartió la noticia de que estaba embarazada por segunda vez, lo que lo fortaleció para vivir lo suficiente para conocer a su nieto. El hombre convivió con su nieto por cinco años antes de fallecer.
Dichos casos los relata en su libro, cuyo propósito es transmitir el mensaje de que se puede sentir felicidad. En la actualidad, está entrevistando a exreclusos.
Con respecto a las campañas electorales, su obra puede dar luces positivas, “nada más hay que tener un poco de imaginación”.
En la presentación se informará dónde se podrá comprar el libro.— CLAUDIA SIERRA
