Sigamos preguntándonos: qué podemos aprender y valorar en la vejez.
Una segunda cosa que podemos platicar —les comenté— es acerca de una teoría que habla de la Actividad Social en el Envejecimiento que tiene tres principios básicos.
El primer principio sostiene que es importante mantener activas las relaciones con viejos amigos de la infancia, vecindario y escuela lo más frecuentemente posible. El segundo principio recuerda que cuando vamos envejeciendo tenemos más elementos —y mayor necesidad— para valorar la verdadera amistad. Amistades que van más allá de cualquier interés laboral, económico o de cualquier otro tipo.
Éste es el punto central de esta teoría. Valorar y experimentar la verdadera amistad en la vejez fortalecerá nuestra personalidad y nos dará como resultado apreciar y valorar mejor a las personas que viven y conviven con nosotros.
El tercer principio de esta teoría establece una relación directa entre la “satisfacción vital y la actividad social”. Es decir, “cuanta más actividad social tengamos, mayor satisfacción de vida experimentaremos”.
Abuelos y familia, recordemos que la actividad social con nuestro grupo de amigas y amigos —a veces antiguo, a veces nuevo— es muy importante para una vivencia exitosa de nuestra vejez.
Muchos de nosotros tal vez tengamos todavía que aprender a ser buenas amigas o amigos. ¡Nunca es tarde!
Tal vez otros ya lleven el título de “Buena Amiga” o “Buen Amigo”—cualquiera que sea nuestro caso—, procurar buenas amistades en la vejez será fuente inagotable para mantenernos siempre activos, siempre felices.
Psicólogo clínico, UVHM. Tutor Salud Mental y Espiritualidad para Adultos. WhatsApp: 9993-46-62-06. www.facebook.com/TutorSaludMental.
