La cultura es el aprovechamiento social del conocimiento. Gabriel García Márquez
Frente a la elaboración de los planes de gobierno que se aplicarán en un futuro próximo, tomando en consideración las próximas elecciones del 2024, sin duda alguna estarán los planteamientos de proyectos culturales institucionales planteados como parte de las diversas campañas políticas, por lo cual es importante entender que, toda acción encaminada en este rubro debe plasmarse claramente en los planes de gobierno, mismos que están conformados por una serie de intenciones, además de sus actividades sustantivas propias de sus funciones y que constituyen el sostén de las demás tareas de la estructura; un proyecto es un conjunto de decisiones que le dan forma a partir de la determinación y materialización de las ideas, recursos, objetivos, contexto y condiciones, basadas por su puesto, en la información necesaria para definir, entender y gestionar, de forma concreta y precisa, delimitando o planteando la idea de lo que se quiere.
Cada proyecto que conformará el plan ejecutivo de gobierno (municipal, estatal o federal) debe estar basado en un análisis exhaustivo del contexto socio-económico y geográfico en el cual se va a desarrollar (determinadas unidades territoriales que constituyen regiones y que comparten características históricas, sociales y culturales que les otorgan su identidad), mediante la elaboración de un diagnóstico previo, en las que se consideren las políticas culturales de la región y sus necesidades; esto no solo permitirá que el gasto público sea aplicado o ejercido con racionalidad en bien de la ciudadanía, sino determinar los ejes principales que constituyen la forma, el sentido y la necesidad, sea la construcción de un teatro, apertura de un museo, creación de una biblioteca, instalación de una escultura, etc., sin que estos se conviertan en “ases bajo la manga”, y que en ocasiones repiten o duplican las funciones de los ya existentes.
Dichos planes suponen planificar y coordinar una serie de acciones a corto, mediano y largo plazo para hacerlas realidad. Por lo cual reitero la necesidad de que debe realizarse un análisis pormenorizado del escenario existente y su impacto social, ya sea mediante encuestas, consultas a la población, especialistas, universidades, colegios de profesionistas de la región, espacios similares en su vocación, etc.; finalmente vislumbrar la sostenibilidad económica y tomar en cuenta que se trata mucho más que cubrir gastos de apertura e inauguración, o de sacrificar proyectos culturales históricos en pro de crear otros “novedosos”.
El tema parece deshilvanado con relación a los museos, pero hay que considerar el informe de la Unesco que confirma su vulnerabilidad después de la pandemia del Covid-19 en la que se tomó un universo de 104,000 espacios museísticos y basado en los datos facilitados por 87 estados miembros y en el que se aprecia en el primer informe mundial de mayo de 2020, que éstos permanecieron cerrados en una media de 155 días, y desde principios de 2021, muchos de ellos han tenido que volver a cerrar sus puertas debido a la falta de recursos gubernamentales asignados o que se han destinado a otros fines, lo que ha provocado, en promedio, un descenso del 70% en la asistencia y una disminución de entre el 40 y el 60% en los ingresos en comparación con 2019. Vulnerabilidad de los espacios museísticos que prevalece hasta nuestros días. Por otra parte, vale la pena considerar lo dicho por la Directora General de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, UNESCO, Audrey Azoulay: “… En medio de la crisis, no debemos perder de vista la importancia fundamental de garantizar el acceso a la cultura y conservar nuestro patrimonio común en toda su diversidad. Los estados tienen un papel esencial que desempeñar en el apoyo a los museos en este difícil período, mediante una política cultural ambiciosa, no sólo para garantizar su supervivencia, sino para prepararlos para el futuro”.
Curador
