El padre Emir Pérez Cabrera levanta las llaves de Cristo Rey y santuario del Divino Niño Jesús, parroquia que anoche recibió; le regalan unos aplausos los presbíteros Candelario Jiménez Jiménez, vicario general de la Arquidiócesis, y Juan Pablo Moo Garrido, expárroco del templo
El padre Emir Pérez Cabrera levanta las llaves de Cristo Rey y santuario del Divino Niño Jesús, parroquia que anoche recibió; le regalan unos aplausos los presbíteros Candelario Jiménez Jiménez, vicario general de la Arquidiócesis, y Juan Pablo Moo Garrido, expárroco del templo

La comunidad de la parroquia de Cristo Rey y santuario del Divino Niño Jesús recibió con entusiasmo al nuevo párroco, presbítero Emir Pérez Cabrera, quien ayer tomó posesión de su nuevo cargo.

El presbítero Candelario Jiménez Jiménez, vicario general de la Arquidiócesis de Yucatán, acudió en representación del arzobispo de Yucatán, monseñor Gustavo Rodríguez Vega, para presidir la entrega de la parroquia al padre Emir, acorde con el ritual habitual.

Lo primero fue hacer repicar las campanas para llamar a los fieles a la ceremonia eucarística.

El nuevo párroco hizo repicar las campanas una y otra vez, como marca la tradición.

Luego el padre Emir Pérez, el vicario, el presbítero Juan Pablo Moo Garrido, a quien sustituye en el cargo, y otros sacerdotes de la diócesis presentes entraron al templo para comenzar la misa.

Una de las primeras acciones fue la entrega de las llaves al nuevo párroco.

Tras unas palabras, el padre Candelario entregó las llaves al padre Emir, quien, tal como se acostumbra, las levantó y mostró a la comunidad. Enseguida, el presbítero Eric Beltrán Pereira leyó el nombramiento del sacerdote que ocupará el cargo de párroco de Cristo Rey y Santa María de Guadalupe, y de rector del Santuario del Divino Niño.

El documento señala que el cargo se inicia el 26 de enero del presente año, es decir, ayer.

Se hacen algunos llamamientos al nuevo párroco, por ejemplo a vivir intensamente su ministerio sacerdotal, respetar el proceso parroquial y no hacer cambios sin al menos consultar a uno de los grupos colaboradores. También se le insta a caminar junto con el pueblo de Dios y se le desea un fecundo ministerio.

La misa continuó después de manera normal hasta el momento del Evangelio, ya que antes de la lectura se le hizo entrega de las Escrituras. De nueva cuenta el vicario fue el encargado de entregarle este importante símbolo y lo invitó a ayudar “a tus hermanos a conformar su vida con la palabra de Dios”.

El padre Candelario pronunció la homilía, en la que explicó que en las comunidades y parroquias se suelen realizar cambios de sus titulares, y cuando esto ocurre surgen sentimientos encontrados debido a la relación de cercanía entre el pastor y los feligreses. Al cambiar al sacerdote a cargo, las personas sienten que se les está quitando algo importante.

Sin embargo, dijo, las comunidades son de fe y la presencia del sacerdote, cualquiera que éste sea, es para conducir la vida de la comunidad en la fe, “es la presencia de nuestro Señor que nos confirma en la fe”.

Destacó que es Espíritu Santo el que guía el caminar de toda la Iglesia, y uno de los frutos claros de que la comunidad va bien es la fraternidad, la vida fraterna como hermanos e hijos de un mismo padre.

—Se impone una fraternidad que es fruto también de la fe. Vemos una comunidad madura cuando se tiene fraternidad. Y ésta se manifiesta cuando se ocupan y preocupan en la comunidad de los más frágiles, tal como dice la Carta a los Hebreos.

Externó que sería una inmadurez seguir al padre anterior, pues hay que crecer en la fe y, aunque duela verlo partir, le dirán adiós como signo de madurez. “No se van a olvidar de él, ya que hay que orar por él y pedir por su nueva experiencia”.

En cuanto al nuevo párroco, apuntó que la preocupación primera debe ser generar esa relación con las ovejas que les produzca confianza, y esto se logra con una actitud de servicio. “Que el reino crezca en el corazón de cada uno de nosotros, para crecer y caminar en la fe”.

A lo largo de la misa se tuvieron varios momentos como parte de la toma de posesión del nuevo párroco, tales como la profesión de fe por parte del padre Emir, el juramento de fidelidad a la Iglesia, la renovación de votos sacerdotales, la entrega simbólica del bautisterio y confesionario, la entrega de las llaves del Sagrario y, finalmente, de la sede de la parroquial, que se simboliza con el asiento central que se encuentra en el altar.— IRIS CEBALLOS ALVARADO

Noticias de Mérida, Yucatán, México y el Mundo, además de análisis y artículos editoriales, publicados en la edición impresa de Diario de Yucatán