CIUDAD DE MÉXICO.— Francisco Ignacio Madero nació en la hacienda de “El Rosario” en Parras, Coahuila, el 30 de octubre de 1873. Fue el hijo primogénito de Francisco Madero Hernández y de Mercedes González Treviño. Su abuelo paterno fue Evaristo Madero, gobernador de Coahuila y propietario de numerosas haciendas, minas, bancos, etc.
Después de estudiar en una escuela de jesuitas en Saltillo, Coahuila, continuó su preparación académica en Estados Unidos y Europa. En 1893 regresa a Coahuila y se encarga de los negocios de su familia.
En 1903, se casa con Sara Pérez Romero.
Actividad política
En 1904 fundó el Partido Democrático Independiente, que se oponía a la reelección del Gobernador de Coahuila Miguel Cárdenas.
En 1905 tuvo contacto con la Junta Organizadora del Partido Liberal Mexicano, a la cual apoyó económicamente para la reanudación de la edición del periódico Regeneración. Sin embargo, retiró su apoyo al partido por diferencias ideológicas con Ricardo Flores Magón.
En 1908 publicó su polémico libro La sucesión presidencial en 1910, en el que expuso las principales cuestiones políticas que inquietaban al país, el cual tuvo mucho éxito.
En 1909 fundó el Partido Nacional Antirreeleccionista, opuesto a un Porfirio Díaz que ocupó la presidencia de la nación desde 1877, con un paréntesis de cuatro años 1880 a 1884 en el que el presidente fue Manuel González Flores.
Elegido candidato a la presidencia por dicho partido, y tras alcanzar un alto nivel de popularidad en las elecciones de 1910, Madero fue encarcelado por orden del gobierno en San Luis Potosí, bajo los cargos de conato de rebelión y ultraje a las autoridades.
El 20 de noviembre de 1910 decidió iniciar la Revolución mexicana en Piedras Negras, Coahuila, pero debido a la poca fuerza que logró reunir, partió hacia Ciudad Juárez, Chihuahua, para cumplir su objetivo. Luego fue liberado por el abogado Pedro Antonio de los Santos Rivera. Logró escapar hacia Estados Unidos y desde San Antonio, Texas, promulgó el Plan de San Luis, una llamada a las armas firmada en San Luis Potosí que, con el lema: “Sufragio Efectivo, No Reelección“, por fin causaría la renuncia del presidente Díaz en 1911, seguida de una guerra civil de diez años en la que morirían más de un millón de mexicanos.
Mandato presidencial
Francisco I. Madero fue presidente de los Estados Unidos Mexicanos del 6 de noviembre de 1911 al 19 de febrero de 1913.
Tras asumir la presidencia del país, Francisco I. Madero encabezó un gobierno democrático preocupado por las condiciones de vida del pueblo, aunque no supo satisfacer las aspiraciones de cambio social que tendrían las masas revolucionarias, lo cual ocasionó alzamientos armados, como el de Emiliano Zapata o la rebelión de Pascual Orozco.
Finalmente, el 22 de febrero de 1913, tras un golpe de Estado, él y su vicepresidente después de ser torturados, serían ejecutados por los golpistas encabezados por Victoriano Huerta, quien había prometido respetar sus vidas y dejarlos marchar a Cuba.
Golpe huertista y asesinato
El 17 de febrero, Huerta suscribió un armisticio con Henry Lane Wilson (embajador de Estados Unidos), Félix Díaz (sobrino de Porfirio Díaz) y Manuel Mondragón, llamado “El Pacto de la Embajada”: se comprometían a colocar provisionalmente en la presidencia al General Victoriano Huerta, a cambio de que este se la cediera posteriormente a Félix Díaz.
El 18 de febrero, un grupo de empresarios capitalinos —entre ellos Ignacio de la Torre y Mier, yerno de Díaz— declararon su fidelidad a Huerta. Ese mismo día, Gustavo A. Madero, hermano y asesor del presidente, fue arrestado, lo dejaron ciego y lo torturaron hasta la muerte.
El 19 de febrero, Francisco I. Madero y José María Pino Suárez, su vicepresidente, fueron obligados bajo tortura a firmar la renuncia a sus cargos. Pedro Lascuráin se hizo cargo del poder ejecutivo por escasos 45 minutos, en los que su único acto de gobierno fue nombrar secretario de Gobernación a Huerta. Acto seguido, renunció Lascuráin y Victoriano Huerta ocupó la presidencia.
El 22 de febrero de 1913, pese a la promesa de los golpistas de respetar su vida y facilitar su exilio a la isla de Cuba, Madero y el vicepresidente José María Pino Suárez fueron acribillados a manos del militar Francisco Cárdenas a un costado del Palacio de Lecumberri en la Ciudad de México.
La muerte de Francisco I. Madero y José María Pino Suárez (AGN)
El 23 de febrero de 1913, el general Victoriano Huerta hizo un llamado urgente a todo su gabinete, para dar cuenta de que los señores Francisco I. Madero y José María Pino Suárez habían muerto en un tiroteo, cuando llegaban a la Penitenciaría de México, hoy sede del Archivo General de la Nación.

“Fueron atacados por un grupo armado que intentó asaltar los automóviles y habiendo bajado la escolta para defenderse, al mismo tiempo que pretendían huir los prisioneros tuvo lugar un tiroteo, del que resultaron heridos dos de los agresores y muerto uno, destrozados los autos y muertos los prisioneros”.
Así decía el reporte que Victoriano Huerta había entregado, a las dos de la mañana, a varios medios de la prensa sobre los hechos ocurridos horas antes, el 22 de febrero de ese mismo año.

Según la crónica del diario El Independiente, alrededor de las diez de la noche, del 22 de febrero, el mayor de rurales, Francisco Cárdenas, acompañado de dos oficiales, llegó con la orden de trasladar a los prisioneros, de Palacio Nacional a la Penitenciaría de Lecumberri.
Los autos avanzaron en dirección al penal, pero se desviaron para ingresar por la parte trasera; cuando salieron repentinamente un grupo de cinco individuos que abrieron fuego hacia los automóviles, los cuales fueron defendidos con éxito por el mayor Cárdenas. Pensando que todo peligro había terminado, continuaron su avance, siendo nuevamente emboscados y entre la confusión, los dos reos perecieron.
El embajador de Cuba, Manuel Márquez Sterling, que había cuidado de la seguridad de Francisco I. Madero y Pino Suárez en Palacio Nacional, comenta en su obra Los últimos días del presidente Madero, sobre la incredulidad por un amplio sector de la sociedad mexicana sobre la versión oficial; circulando opiniones extrajudiciales, que señalaban a los custodios como los asesinos directos y para dar la versión de un enfrentamiento dispararon contra los vehículos.

El Gral. Aureliano Blanquet, ordenó al Mayor Francisco Cárdenas y al Cabo Rafael Pimienta, que trasladaran en vehículo a Francisco I. Madero y a José María Pino Suárez, a la Penitenciaría de Lecumberri. Durante el trayecto los prisioneros fueron bajados y asesinados detrás de la Penitenciaría, por sus propios custodios.
Mientras tanto, el Gral. Victoriano Huerta, es reconocido como presidente interino de la República, por los poderes Legislativo, Judicial y por la mayoría de los estados.
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