Los crímenes de guerra no existen… La guerra es el crimen. Bruce Chatwin
Ante las noticias de la política nacional, se le ha restado importancia a lo ocurrido recientemente en Europa Oriental. El pasado 23 de julio, Rusia bombardeó la ciudad de Odesa, los misiles dañaron severamente docenas de monumentos arquitectónicos ucranianos, entre ellos la histórica catedral ortodoxa en la ciudad portuaria sureña de Odesa, la tercera mayor ciudad de Ucrania, la cual es Patrimonio Mundial de la Humanidad.
La destrucción es enorme, ya que la mitad del inmueble ya no tiene tejado, paredes derrumbadas, iconos quemados, lámparas traqueteantes. El valor histórico y simbólico de este edificio de 200 años yo valor histórico y simbólico es incalculable.
Después del ataque, personal del centro religioso se dedicó a rescatar documentos y objetos de valor.
La UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, por sus siglas en ingles United Nations Educational, Scientific and Cultural Organization) condenó enérgicamente los ataques, ya que además del anterior varios museos sufrieron daños. La UNESCO cuenta con un “ejercito” de paz conocido como el Escudo Azul, el cual se dedica a la protección del patrimonio en caso de conflicto armado y desastres naturales, proveyendo apoyo en situaciones posteriores a crisis. Dicho Escudo Azul es el símbolo utilizado para identificar los asentamientos culturales protegidos por la Convención de la Haya para la protección de los bienes culturales en caso de conflicto armado, adoptada en el año de 1954, y es descrito como el equivalente cultural de la Cruz Roja. El Escudo Azul fue creado en 1996 como un comité profesional y como una organización independiente con el objetivo de favorecer la protección y el respeto por la propiedad cultural.
Por otra parte, es importante destacar el llamamiento del Papa Francisco en la Plaza de San Pedro el domingo 23 de julio tras el rezo del Ángelus, sobre lo ocurrido en Odesa, lugar icónico para la fe.
En 2017, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas adoptó por unanimidad la Resolución 2347, la cual afirma que “dirigir ataques ilícitos contra lugares y edificios dedicados a la religión, la educación, las artes, las ciencias o fines benéficos, o contra monumentos históricos, puede constituir crimen de guerra, en determinadas circunstancias y con arreglo al derecho internacional, y que los autores de esos ataques deben comparecer ante la justicia”.
La Catedral de la Transfiguración es la Catedral Ortodoxa de Odesa, Ucrania, dedicada a la Transfiguración de Jesús, pertenece a la Iglesia Ortodoxa Ucraniana (Patriarcado de Moscú). Fue fundada en 1794 por Gavril Bănulescu-Bodoni.. La construcción se retrasó varios años y el recién nombrado gobernador de Nueva Rusia, Armand-Emmanuel de Vignerot du Plessis, duque de Richelieu, contrató al arquitecto italiano Francesco Frappoli para completar el edificio. La catedral fue designada iglesia principal de la Nueva Rusia en 1808 y se expandió continuamente a lo largo del siglo XIX.
Posteriormente se construyó entre 1825 y 1837 el campanario y el refectorio que lo conecta con la iglesia principal. La misma tiene una belleza ecléctica, ya que su interior estaba revestido con mármol policromado y la pantalla de iconos también hechos de mármol. Además de la citada Catedral de la Transfiguración, la ciudad de Odesa cuenta con varios museos que resguardan un legado importante para la humanidad: El Museo de las Bellas Artes es la galería de arte más grande de la ciudad, cuya colección incluye lienzos en su mayoría de pintores rusos de los siglos XVII a XXI, además de una colección de iconos y arte moderno ; el Museo de Arte Occidental y Oriental tiene grandes colecciones europeas de los siglos XVI al XX, hay pinturas de Caravaggio, Pierre Mignard, Frans Hals, David Teniers y de Sebastiano Luciani, más conocido como Sebastiano del Piombo; el Museo Arqueológico de Odesa, que se encuentra en un edificio neoclásico, el Museo Numismático y el Museo de Historia Regional de Odesa.
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