Credit: editorialistas sommelier josé ca

Hola amigos, hoy retomaré un tema que he publicado en alguna ocasión a petición de correos que tan amablemente me envían, en especial el de un amable lector que padece diabetes y que se siente un poco triste por no poder beber como antes.

Les platico que la diabetes es producida por el páncreas y el exceso de insulina (la hormona que nos da nuestro azúcar de forma natural).

La buena noticia es que hay vinos que sí se pueden beber y que no contienen ni alcohol ni azúcares residuales.

Como sabemos, para las personas afectadas por la diabetes puede ser difícil controlar la glucemia. Cuando no funciona bien el sistema hormonal, los niveles de glucosa en sangre se elevan y ocasionan daños severos en los tejidos del cuerpo.

Según un estudio, el vino tinto contiene antioxidantes que evitarían un “pico” de glucemia al frenar el paso de la glucosa a través del intestino delgado. Este estudio es alentador para los diabéticos pero se debe tener cuidado, ya que ingerir bebidas alcohólicas podría generar hipoglucemia.

Sin azúcar ni alcohol

En varios países se producen vinos, cervezas y destilados sin azúcar residual ni alcohol, por lo que no ocasionan alteraciones en el organismo con alto porcentaje de azúcar en sangre.

En el caso de los destilados, en un proceso de centrifugado le extraen el alcohol; pero para tener esa sensación de calor que nos deja un destilado o un vino, se le coloca capsaicina, una sustancia que contienen los chiles habaneros. Con los vinos sucede lo mismo.

La intención de este proceso es obtener una uva ecológica que permita elaborar un vino orgánico, en variedades como Pinot Noir, Malbec Merlot, que son certificados no solo a nivel nacional sino por la Comunidad Económica Europea.

En la fabricación de este vino no se utilizan fertilizantes químicos, herbicidas, fungicidas ni insecticidas; la mejor opción son los fertilizantes de origen vegetal y animal. Incluso las etiquetas y las tintas son ecológicas, las fabrican en España; los corchos, en Portugal, y las botellas, en Argentina.

Existen vinos ecológicos en Estados Unidos, Chile y Argentina; sin embargo, la Unión Europea les ha exigido mayores requerimientos para su certificación, ya que en los vinos certificados por Estados Unidos se permite el uso de pesticidas.

Resulta difícil para las personas que vivan con diabetes dejar de beber una copa de vino; pero la buena noticia es que ya hay vinos, cervezas y destilados —como tequila, ron, vodka y whisky— para diabéticos de un precio relativamente económico.

Por otro lado, hay que romper con el mito de beber whisky “porque lo recetó el doctor”, una falacia que desarrollaremos en próxima columna.

Me despido no sin antes darle una recomendación: no siga los consejos de sus amigos o amigas que les gusta el trago y los que te dan esos llamados “remedios caseros”; con la diabetes no se juega, es algo serio. ¡Salud! Hasta la próxima semana.

Sommelier.

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