El universo titiritero y sus infinitas posibilidades caben en un par de maletas. Teatro al fin y al cabo itinerante, que se adapta a cualquier espacio, “Tiempo de abrazARTE” se recoge y se despliega en sí mismo con la asombrosa imaginación de un niño y es al mismo tiempo una obra de teatro dentro de otra, y muchos viajes metafóricos dentro de un solo viaje: el de la experiencia artística.
Anteanoche, en el auditorio del Centro Cultural de Mérida Olimpo, Silvia Káter y Liliana Hesant rindieron homenaje a la memoria del titiritero Wílbert Herrera de la mano de Andrea Herrera y Ángel Aguilar, que asesoraron a las actrices en animación.
El diseño y la elaboración de los personajes, entre los que había títeres bocones, de cachiporra y humanetes, estuvieron a cargo de Ángel Aguilar, mientras que los arreglos y ejecución musicales, de Pedro Carlos Herrera. La soprano Julia Arcudia las preparó en el canto. Solo eso ya era garantía de un trabajo bien hecho, en el que el títere debe ser una extensión del actor, y su manipulación una conexión entre ambos, lo que se logró con la experiencia escénica de las actrices.
Pero tal vez lo más asombroso de todo esto es el fenómeno, siempre mágico, de que un objeto inanimado adquiera vida a través de la energía del titiritero. Y más mágico aún es que esa figura inerte pueda ser una persona, animal o cosa, mineral, vegetal, bestia, insecto, quimera…
En “Tiempo de abrazARTE” hay una vaca, una maestra de escuela, niños tubis, una leoncita, un tiburón, una serpiente, un zopilote, y Wanda y Azucena. Con su ayuda se busca expresar “la importancia de las artes y los artistas como salvaguardas de la libertad, la trascendencia, la diversidad, la paz, la belleza y la justicia”, que lo convertiría en el oficio de los oficios. Paradójicamente, como se manifestó en escena, ocurre lo contrario, el artista vive situaciones difíciles, se enfrenta a la burocracia, la falta de recursos y los estereotipos, como que el arte es solo para intelectuales y que es prescindible.
En el espectáculo teatral, Silvia y Liliana interpretan a dos titiriteras, madre e hija, que cansadas de la difícil situación de su oficio deciden buscar un lugar mejor para ejercerlo. Maletas en mano, recorren una ciudad tras otra sólo para caer en desilusiones y descubrir certezas en tono de comedia.
Muy bien lograda fue la adaptación de “Los títeres de cachiporra”, farsa guiñolesca de Federico García Lorca, insertada en un discurso feminista por parte de las actrices.
La obra, que se presentó en enero pasado en el Mérida Fest, es beneficiaria del Programa Creadores Escénicos con Trayectoria del Sistema de Apoyos a la Creación y Proyectos Culturales 2023, y es una coproducción de Silkateatro Andante y Corriendo con Lobas.
El espectáculo se enmarca en las celebraciones por los cuarenta años de trayectoria artística de Silvia Káter.— Patricia Garma Montes de Oca
De un vistazo
Aniversario 40
Silvia Káter es actriz y promotora cultural, originaria de Argentina y mexicana por naturalización; ha actuado desde 1984 en más de sesenta obras teatrales, diez de las cuales sobrepasaron las 100 representaciones. Es maestra normalista y licenciada en Arquitectura y Diseño Urbano.



