Yucatán y Suecia mantienen buenas relaciones desde varias décadas atrás. Así lo hace notar el pintor José Luis Loría Méndez, quien recuerda que el rey Carlos Gustavo de Suecia inauguró hace 50 años una exposición en Estocolmo en la que él participó junto a destacadas figuras del arte del país.
Esto abrió al yucateco las puertas para después realizar otras exposiciones individuales en Suecia, de manera que, según relata, su nombre comenzó a sonar entre diplomáticos de ambos países. En una ocasión, en una visita que hizo el embajador de Suecia en México a Yucatán se entrevistó con el entonces gobernador Francisco Luna Kan, a quien hizo mención de su trabajo artístico en la nación escandinava, lo cual hicieron notar medios locales.
Diario de Yucatán publicó los detalles del encuentro el 27 de abril de 1978.
Los recuerdos sobre el rey Carlos Gustavo de Suecia vienen a la memoria de José Luis Loría debido a la información que leyó en este periódico sobre la visita del soberano a México, y a Yucatán, a partir del próximo martes 12.
El pintor yucateco dice que fue en 1974 cuando viajó a Europa y uno de los países en los que estuvo fue Suecia, específicamente en el poblado de Órebrohus, donde vivió por seis meses, cobijado por una familia local, de la que el padre era propietario de un restaurante.
Cuenta que un día llamó a la Embajada de México en Estocolmo para preguntar si tenía correspondencia y cuando dio su nombre la persona con la que hablaba se sorprendió y le cuestionó si era el José Luis Loría que había estado en Praga dos años atrás, pues habían estado buscándolo. De Praga, puntualiza el pintor, fue deportado dos veces en plena Guerra Fría.
Fue así que estableció comunicación con el encargado de negocios de la embajada mexicana, que un día fue a visitarlo a la ciudad donde estaba residiendo. Para entonces, durante su estancia en Suecia ya había pintado 70 obras y al verlas el funcionario diplomático le propuso exhibirlas en la capital del país.
Asegura que también el embajador Francisco Castillo Nájera Calvillo fue a visitarlo y su anfitrión preparó una recepción especial para el diplomático en el restaurante de su propiedad.
Corría el año de 1975 y se iba a realizar la muestra “El retrato de México” en el Hörsalen de Estocolmo, una muestra con obras de artistas mexicanos como David Alfaro Siqueiros y Rufino Tamayo que viajaban por todo el mundo.
Loría se comunicó con Fernando Gamboa, director de Bellas Artes en México, para pedir autorización e incluir algunas de sus obras en la exposición. Recibió la aprobación y 25 piezas se integraron a la muestra, que inauguró el rey Carlos Gustavo, para entonces de 27 años y aún soltero. Fue ahí cuando lo vio por primera vez.
Y hubo una segunda ocasión, en un cumpleaños del esposo de una secretaria de la Embajada de México en Suecia, Kerstin, ya que su marido, Jan Liliberg, estudió de niño con el soberano y mantenían amistad.
Afirma que para dicha exposición fue el gobernador Carlos Loret de Mola Mediz quien le dio los recursos para hacer el catálogo.
Realizó tres exposiciones más en Estocolmo en Tre Smá Rum, Joy Galleri y la Embajada de México.
A su regreso a Yucatán, en 1978, presentó una exposición dedicada a Suecia.
Ahora que los hechos vuelven a su memoria se da cuenta que la vida “es un sueño” y siente gratitud de haberlo vivido bajo “el sol de medianoche”, como tituló una de sus obras que expuso en honor a Suecia.
“Mis obras y mi vida no tendrían sentido sin mis experiencias en ese maravilloso mundo llamado diplomacia. Suecia y México me permitieron conocerlo, dos países hermanos de verdad”.— IRIS CEBALLOS ALVARADO


