Hola a todos, un gusto de saludarles. Hoy comienza un “puente” y recordamos el natalicio de Benito Pablo Juárez García (21 marzo 1806-18 julio 1872), quien nació en San Pablo Guelatao, Oaxaca. Hijo de padres indios zapotecas, se fue a Oaxaca a los 13 años.

Eran muchos los platillos que le gustaba degustar al presidente, la mayoría de ellos mexicanos. Prueba de ello fue una nota que escribió de su puño y letra el lunes 16 de julio de 1872, en un papel, con el menú que deseaba comer. En la nota se puede leer: “… Media copa jerez, Burdeos, pulque; sopa tallarines, huevos fritos, arroz, salsa picosa de chiltepín, bistecs, frijoles, fruta y café entre una y dos de la tarde. En la noche, a las 9, una copa de rompope…”.

Tenía una gran predilección por los vinos franceses de la zona de Burdeos, a pesar que en aquella época había conflicto bélico con ese país, él seguía consumiendo de esos maravillosos vinos que estaban de moda por esos años.

Le gustaba mucho ese tipo de vino y en las reuniones o comidas que tenía con sus secretarios o en alguna visita de Estado les convidaba de un buen merlot.

El menú de la comida presidencial conjuga tres bebidas espirituosas: el jerez —usado hasta la actualidad como aperitivo para estimular el apetito—, el vino y el pulque.

A partir de los gastos de cocina del presidente Juárez se puede saber que su botella favorita de vino era el Burdeos, pues se compraba con mucha frecuencia.

La guerra contra Francia no apagó el gusto de Juárez por el buen vino francés, con el que seguramente acompañaba el bistec asado con frijoles.

Domingo Arce fue quien llevaba el registro de los ingredientes y alimentos consumidos por el presidente y su familia. La alimentación del mandatario y su familia consistía en proteínas como res, puerco y pollo, así como venado, conejo y pescado en algunas ocasiones. Se trataba de una variedad de hasta de diez tipos de carne diferentes.

Asimismo, frijoles, papas, lentejas, arroz, camote, cereales y tubérculos eran recurrentes en los platillos principales, los cuales se acompañaban con verduras y frutas como tomates, nopales, calabazas, acelgas, chayote, elotes, col, chícharos, berenjena, nabos y lechugas.

Durante los gobiernos de Benito Juárez y Francisco I. Madero se impulsó la producción de vino mexicano, experimentando con nuevas cepas y tipos de vino, como la especialización en el vino de consagrar. Sin embargo, el auge de la segunda gran época del vino mexicano sería durante el gobierno de Porfirio Díaz, conocido como el Porfiriato. Empresarios irlandeses convencieron al entonces presidente del potencial que las tierras mexicanas tenían para producir vino, y es así como se importaron mayores variedades de uva francesa a México. Fueron más de un millón de cepas las que estos empresarios trajeron al país, y todas ellas fueron destinadas al centro de México.

Durante este período de riqueza y prosperidad en México la producción de vino comenzó a diversificarse.

Debido a la gran influencia y excelentes relaciones con la comunidad francesa durante el Porfiriato, destacan, además de los vinos de mesa, la producción de brandies, inspirados en el cognac francés.

Hoy que comienza el “puente”, deguste unos buenos vinos de Francia y con la comida de preferencia. Hasta la semana que viene. ¡Salud!

Sommelier.

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