Evita daños en la piel, como enrojecimientos o quemaduras, usando siempre el bloqueador solar
Evita daños en la piel, como enrojecimientos o quemaduras, usando siempre el bloqueador solar

En esta temporada de vacaciones, muchos aprovechan este tiempo libre para viajar a la playa y a otras ciudades o países, lo que significa realizar actividades al aire libre.

Sin importar si estás en la playa o en la ciudad, un acompañante que deberás llevar a cualquier lugar es el bloqueador solar.

Su principal función es el cuidado de la piel ante los dañinos rayos ultravioleta del Sol, los cuales pueden causar desde enrojecimiento, comezón, fotoenvejecimiento y pigmentación hasta cáncer de piel.

Según expertos de La Roche-Posay, la protección contra los rayos UVB se mide mediante un sistema llamado FPS (factor de protección solar), que define cuánto tiempo puedes estar bajo el Sol sin sufrir quemaduras.

Hay cuatro niveles de protección: bajo (factor 6 a 10), medio (15 a 25), alto (30 a 50) y muy alto (más de 50). Por ejemplo, usar un protector solar de un FPS 30 significa que la piel puede estar expuesta a los rayos UVB sin presentar quemadura 30 veces más tiempo que la misma piel sin protección solar.

Sin embargo, esto no es un dato absoluto porque hay otras variables a considerar, entre ellas: el lugar donde estés, la hora (los rayos del Sol son más fuertes entre las 11 y las 16 horas) y el tipo de piel (las claras son más propensas a las quemaduras).

Para el buen funcionamiento del bloqueador es importante colocarlo mínimo 20 minutos antes de la exposición al Sol, lo que permitirá la correcta absorción del producto.

La cantidad de producto que uses también marca una diferencia: para el rostro, lo adecuado son dos líneas extendidas en los dedos índice y el de en medio, y para el cuerpo se necesita una cantidad generosa que cubra bien todas las zonas expuestas al Sol.

La reaplicación del producto también garantiza una buena protección. Recuerda seguir las instrucciones del producto.

Hay variedad de bloqueadores, por ejemplo, los hay especiales para el rostro y otros para el cuerpo (los primeros tienen una consistencia más ligera y menos grasosa que los segundos).

Además, hay diferentes presentaciones: existen en crema, gel, aerosol y barra. Elige el de tu preferencia.— Judith López Medina

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