“Y VIO Y CREYÓ”

Seguramente san Juan conoció la tradición más antigua de los otros tres Evangelios (según san Marcos, san Mateo y san Lucas), ya que los dos primeros versículos del texto de hoy aluden con claridad a la visita que hicieron las mujeres al sepulcro de Jesús. María Magdalena habla en el texto de hoy en nombre de las otras mujeres: “Y no sabemos dónde lo han puesto”.

San Juan trata hoy de la fe en la Resurrección: dice que antes de despuntar el domingo, María Magdalena se dirigió al sepulcro y lo encontró abierto y vacío. Alarmada, creyendo que habían robado el cuerpo de Jesús, se apresuró a comunicar la noticia a san Pedro y al “discípulo amado”.

San Juan miró a través de la puerta y vio que estaba vacío, aunque allí estaban las vendas que envolvieron el cuerpo de Jesús. San Pedro entró apresuradamente y comprobó lo mismo, pero observó que el sudario estaba cuidadosamente doblado y retirado de las vendas. Esto hizo suponer que un rapto o traslado clandestino del cadáver no era admisible, pues había demasiado orden y no tenía sentido que se hubieran dejado las vendas y el sudario.

Fue preciso creer para que los discípulos entendieran las Escrituras, así como todo cuanto habían visto y oído en compañía de Jesús.

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