“Algunas de las causas fundamentales del suicidio en la adolescencia son el aislamiento, el consumo de sustancias ilícitas, las críticas, el abandono y el rechazo de la familia por la orientación sexual de los jóvenes”, afirmó la doctora Lucía de la Caridad García Ajete, del Instituto Central de Ciencias Pedagógicas de La Habana, Cuba, en la primera jornada del Encuentro Familia y Juventudes Yucatán, que se realiza en el Centro de Convenciones Siglo XXI.
“En Cuba se desarrollan todos los años las ‘Jornadas de maternidad y paternidad iguales en derechos responsables’”, en las que se convoca a las familias y a los adolescentes con las interseccionalidades razas, barrios, discapacidad o no, para que durante cuatro meses participen en actividades académicas formativas y en talleres que permiten a las familias trabajar lo proactivo, lo positivo y conocer las necesidades mutuas”, explicó la conferenciante.
Según dijo, los adolescentes han estado conviviendo con la violencia de género, el abuso y las adicciones, lo cual genera una juventud que, lejos de haber compensado la problemática de las familias, termina desanimada de la convivencia familiar, lo cual, sumado a las migraciones y a los cambios demográficos, ha hecho que disminuyan los nacimientos.
“Los adolescentes”, lamentó, “están asumiendo una actitud ante la vida de no compromiso y de no responsabilidad; hay que pensar en lo proactivo de la familia, pero hay que comenzar a hacer capacitación o talleres de empoderamiento de las familias con una nueva perspectiva”.
“No debemos olvidar que nadie nos enseña a ser padres, ni madres, pero siempre será un buen momento para participar colectivamente o crear jornadas para convivir con nuestras familias, sobre todo con nuestros adolescentes”.
La ponente subrayó que “cuando se habla de familias y adolescencia se debe hablar de las nuevas masculinidades, el hombre corresponsable, amoroso, que se preocupa por su familia; más allá del padre que da el dinero, debe ser el padre que da afecto, que se compromete y corresponde; desaprender todo lo que tiene que ver con esa paternidad patriarcal”.
Aseguró que las redes sociales son una herramienta necesaria para la educación de los jóvenes. “No debemos satanizar las redes sociales, sino tratar de trabajar con ellas para poder acercarnos a los jóvenes. De igual forma, debemos romper los tabúes que llevamos arrastrando por generaciones, sobre todo los padres, lo que hará que los hijos tengan la confianza de hablar con ellos ante cualquier situación”.
“‘Familia, sexualidad y adolescencia’, más que un eslogan es un reto, una mirada, una proyección y una capacitación. En la actualidad, la familia es diversa, multifuncional y compleja, por tanto hay que hablar de bienestar y educación positiva y proactiva. Es el desarrollo de la sexualidad vista en la circulación como fuente de placer, bienestar, valores, comunicación y como algo importante de desarrollo humano”, continuó.
“La adolescencia es un trayecto de la vida con desafíos y contradicciones, pero también hay que ver la adolescencia como un proceso de crecimiento. No lo podemos ver desde una perspectiva fatalista, sino desde la mirada del bienestar, del crecimiento, porque son las nuevas generaciones que deberán protagonizar la transformación social en todo el mundo”, manifestó.
La doctora Lucía García tiene 30 años de experiencia en temas pedagógicos en sexualidad, adolescencia y familia, con una transición que ha llevado a los cambios sustanciales en la familia, incluidos los que surgieron durante y después de la pandemia de Covid-19.— SOFÍA VITAL CHABLÉ
