“Nunca la maternidad ha sido un remanso, el quehacer materno siempre va acompañado de dificultades, de obstáculos, y si bien es altamente gratificante lo que se puede legar al mundo a través de un hijo, es el reto más grande al que nos podemos enfrentar, formar a hombres y mujeres para luego dejarlos en libertad”, afirma Erica Millet Corona.
La yucateca, ganadora del Premio Nacional de Cuento Beatriz Espejo 2022, un año especialmente fructífero en las letras para ella, como se verá en esta entrevista, sabe lo que es ser madre y escritora: arrulla literatura. Y es que su experiencia como hija, y después como madre, marcó su ingreso a las letras, primero como parte de una antología llamada “Materna” y luego con el libro titulado “Relatos de madres imperfectas”.
Su primer texto, “Madres e hijas”, cuenta que le abrió muchas puertas gracias a la editorial Fondo Blanco que le publicó el texto en la antología “Materna”, que contiene trece textos entre cuentos y ensayos sobre los claroscuros de ser madre.
“La antología desmitifica las maternidades, nos hace enfrentarnos a escenarios reales sobre las relaciones de madres e hijos, situaciones complejas que uno no busca, o no pide, pero no puede rehuir una vez que eres madre”, confiesa.
“Materna”, publicado en el año 2022, en el que publican autoras como Lilia Ávalos y Ethel Krauze, obtuvo una distinción de la Cámara Nacional de la Industria Editorial como mejor libro de ficción, aunque muchos de sus relatos están basados en hechos reales, como “Madres e hijas” de Erica Millet, un ensayo autobiográfico sobre ser hija y madre, sobre cómo estos dos roles se han entrecruzado de forma natural y cómo ser hija, de alguna manera, le ha enseñado a ser madre.
Abordar el tema de la maternidad en estos últimos tres años no fue adrede para Erica, sino que se fue dando, “como dice Beatriz Espejo, ‘escribimos sobre nuestras obsesiones, sobre lo que conocemos’, es muy revelador que así haya sido”.
Ese dichoso año 2022, después de mandar el ensayo a la editorial Fondo Blanco, Erica Millet entró a la convocatoria de los Fondos Editoriales del Ayuntamiento de Mérida y fue una de las seleccionadas con el citado libro de cuentos sobre la maternidad, “Relatos sobre madres imperfectas”, que se presentó con éxito en la pasada Filey.
“Todas las protagonistas son mujeres de diferentes estratos sociales y de diferentes épocas se enfrentan a dilemas relacionados con ser madre, no son relatos que idealicen de ninguna forma la maternidad sino todo lo contrario, relatan situaciones basadas en dilemas con los que las madres nos enfrentamos todos los días”.
“‘Relatos sobre madres imperfectas’ es un libro muy resiliente que me ha dado muchas satisfacciones en un tiempo muy corto, que ha presentado dificultades a la hora de su publicación y que ha resistido también a mis propias dudas sobre qué tan interesante pueden ser estos temas, si son solo para mujeres, cómo los van a tomar los hombres. Uno siempre autosabotea el ejercicio de escribir cuando se escribe sobre estos temas, pero me ha dado grandes satisfacciones”.
El libro fue muy bien recibido y ya está por salir una segunda edición, ya no bajo el sello de Fondo Blanco —que imprimió 150 ejemplares— sino de Textofilia Libros del Marqués, con 300 ejemplares que muy pronto estarán en librerías de una red de distribución más amplia, para alcanzar a más lectores. De la primera edición ya no quedan ejemplares.
La culpa
Acerca de qué ha encontrado en común con otras colegas que escriben sobre la maternidad, Erica Millet asegura que el tema de la culpa es la semejanza más obvia.
“La culpa como elemento que atraviesa las maternidades es algo recurrente en la narrativa, es digno de análisis cómo transitamos el maternar invadidas de culpa, ese sentimiento de insuficiencia, de quedar a deber algo a la sociedad, de no estar haciendo las cosas bien, y esa culpa va de generación en generación desde siempre en una sociedad sobre todo patriarcal como la nuestra”.
Lamenta que subsista el estereotipo de la madre abnegada, sacrificada, que deja todo por los hijos, que se quita el pan de la boca…
“Cuando una madre busca su libertad, su tiempo, su realización, siempre es señalada y la culpa aparece como un animal al acecho esperando para atacar en cualquier momento”.
El duelo
Madre de dos generaciones diferentes, de dos hijas de 24 y 25 años y otras dos de 15 y once años, Erica Millet comenta que otro tema de la maternidad que vale la pena analizar es el duelo.
“La maternidad es un duelo permanente, vas perdiendo etapas que una vez que las vives tienes que dejar ir. El desprendimiento de un hijo después de la lactancia puede ser muy duro, muy traumático, hay una veta de nostalgia en las cosas que se van perdiendo de los hijos”.
Cuenta que sus hijas han tenido que lidiar con una madre inquieta que tiene una necesidad constante de probarse a sí misma, de imponerse retos.
“Eso no siempre es una virtud, a veces es una maldición, quisiera poder tener una vida más simple, una vida más tranquila, contentarme con menos, pero no, a mis hijas les tocó una mamá que se impone retos”.
Erica ha tenido la fortuna de contar con buenas oportunidades profesionales (fue secretaria de la Cultura y las Artes de Yucatán y además tiene una carrera como cantante), que ha logrado equilibrar con la crianza de sus cuatro hijas.
“La crianza es un trabajo altamente demandante y no remunerado, pero siempre he contado con cuidadoras amorosas como mi mamá y otras mujeres que he tenido el privilegio de que me hayan ayudado a potenciar otras habilidades y facetas de mi vida”, admite Millet Corona.
“Para mis hijas grandes trabajé fuera de casa todo el tiempo o casi todo el tiempo, y para mis hijas menores trabajo en la casa, la dinámica es diferente, a partir de 2021 hemos tenido que aprender a darnos espacio entre todas; si bien estar en casa significa que estoy más disponible para ellas, eso no representa que yo no necesite tiempo para mí y no me encargue de mi trabajo y mis compromisos, ellas están habituadas a este ritmo, han sido hijas muy comprensivas que han reconocido el valor del trabajo desde muy temprana edad, me apoyan, me acompañan, se sienten orgullosas, o quiero pensar que se sienten orgullosas de mi trabajo, es lo que uno más desea, que nuestros hijos estén orgullosos de nosotros”.
El cuento ganador
Volviendo a “Relatos de madres imperfectas”, Erica comparte que tiene siete relatos, incluido el ganador del Concurso Nacional de Cuento Beatriz Espejo, “Que los culpables paguen”, sobre el dilema moral de una madre.
La protagonista de ese cuento es una mujer que afronta un conflicto moral con uno de sus hijos, un dilema muy particular, y aunque el cuento no entró en la convocatoria del Ayuntamiento porque lo extrajo para meterlo al concurso, se llegó a un acuerdo para que forme parte de “Relatos de madres imperfectas”.
Los siete cuentos, como se ha mencionado, están ambientados en diferentes épocas y lugares, como mediados del siglo veinte o 1948, y también hay relatos contemporáneos de autoficción, basados en sucesos de la vida de Erica Millet pero aderezados con la ficción.
“La escritora mexicana Rosa Beltrán dice que la autoficción no existe porque todo lo que escribimos está impregnado de nuestras vivencias y todo sería autobiografía”.
Dos de los relatos del libro están basados en las vidas de las bisabuelas maternas de Erica, la mamá de su abuelo y la mamá de su abuela, y dos están basados en su vida, “el ejercicio más duro que ha hecho”, dice.
“Cuando escribes de tu vida uno teme transgredir ciertos espacios, porque lo que uno vive siempre lo vive acompañado, pero pues creo que, como dice Piedad Bonet, haber vivido algo siempre te da derecho de escribir sobre ello, y todo está complementado con vivencias de otras personas y enriquecido con otro tipo de anécdotas”.
Erica Millet ya escribió una novela basada en la vida de su bisabuela Rita, continuando con el vínculo materno con las ancestras y todo lo que nos van heredando.
Acerca de si seguirá escribiendo sobre la maternidad, Erica Millet adelanta que incursionó en un taller de crónica, con Mateo Peraza en el Centro Cultural “José Martí” y de ahí surgió la inspiración para un libro de crónica novelada, basado en recreaciones de sucesos reales sobre la violencia vicaria, y la maternidad es la parte medular de la temática.
“Como me dijeron Mateo y David Loría, mi asesor, el tema de la maternidad atraviesa mis escritos y puede convertirse en un sello estilístico, pero tengo la intención de escribir sobre otros temas en otros momentos”.— Patricia Garma Montes de Oca
Erica Millet Corona Mérida, Yucatán, 1973
Es periodista, maestra en Relaciones Públicas y escritora.
En organismos municipales y estatales ha desempeñado cargos públicos vinculados con la comunicación, la cultura y las artes.
Actualmente participa en el Taller Literario “Uayé”.
También es editorialista de Diario de Yucatán y desarrolla proyectos profesionales independientes, relacionados con la gestión cultural y la divulgación artística.
Su primer ensayo, “Madres e hijas”, se publicó en 2022 en la antología “Materna”, bajo el sello editorial Fondo Blanco, que reúne textos de escritoras mexicanas contemporáneas.
A finales de 2022 obtuvo el Premio Nacional de Cuento Beatriz Espejo con el texto titulado “Que los culpables paguen”.
En 2023 participó en la antología “Mexicanas 3”, también de editorial Fondo Blanco, con el cuento “Diminutas victorias” y recibió una mención honorífica en la 9a. edición del Certamen Nacional de Periodismo Gonzo, con la crónica titulada “Los motivos del Güero”.
“Mis hijas me han declarado socia, me han convertido en feminista. Me han sobrevivido y me han asistido en la búsqueda de congruencia. A veces, podamos juntas el arbusto de mi culpa; y otras, me escabullo en secreto para regarlo con mi hartazgo, con el desgaste físico y mental que me impone la sobrecompensación de mis errores, el sentimiento de deuda hacia cada una de ellas”
Erica Millet Corona
Fragmento del ensayo “Madres e hijas”, incluido en la antología “Materna”.
“Ser mamá y papá a la vez no es cosa fácil. Te ha ido mal con los hombres y ahora crías a tres. ‘Ojalá que no sean como sus padres’, te repites. Tu segundo matrimonio iba bien, bastante distinto al anterior y el imbécil tuvo que enredarse con esa lagartona. No sabes si debiste hacerte de la vista gorda”
Erica Millet Corona
Fragmento del cuento “Que los culpables paguen”, incluido en el libro “Relatos sobre madres imperfectas”



