Mujeres de diferentes edades recibieron la bendición, el aliento espiritual y la gratitud por la maternidad en la misa que presidió ayer el arzobispo de Yucatán, monseñor Gustavo Rodríguez Vega, en la Catedral con motivo del Día de la Madre.
El prelado bendijo a las asistentes al final de la ceremonia eucarística, en un momento muy emotivo, en el cual las mamás se acercaron al altar.
Monseñor Rodríguez Vega colocó la mano sobre la cabeza de algunas devotas y también pidió por el eterno descanso de las fallecidas.
En su homilía, el prelado reflexionó sobre la maternidad y recordó el ejemplo de la Virgen María.
“Saludo a las mamás de sacerdotes que tiene una vocación especial en favor de la Iglesia, orando por su hijo y por todos los sacerdotes”, manifestó el Arzobispo.
“Un saludo a las madres religiosas, a las mamás de los diáconos, a las mamás de los seminaristas, a las mamás que sufren por la pérdida de un hijo que ha muerto”.
También se refirió a las mujeres que sufren por sus hijos que están en la cárcel, que tienen problemas, que están enfermos o que carecen de trabajo y solo les queda hacer oración por ellos.
Consideró que es difícil la tarea que cumplen las madres desde el embarazo.
Añadió que las madres que se angustian cuando van a dar a luz, pero esa angustia se transforma en alegría en cuanto saben que han traído al mundo una nueva vida, un nuevo ser humano.
“Esa capacidad de maternidad da a todas las mujeres una fortaleza especial, un amor grande para entregarse con generosidad”, dijo.
Monseñor Rodríguez Vega opinó que todas las mujeres deberían aceptar el llamado de ser madres, especialmente dentro de la vida matrimonial, pero enseguida afirmó que si sienten el llamado a encauzar toda esa “potencia de amor que tienen en su corazón” al servicio de la Iglesia o al servicio de la sociedad Dios también “bendice esta vocación”.
“Yo creo que las madres que tienen fe encuentran fortaleza en el Señor para aguantar cualquier sufrimiento”, indicó.
“La mujer que siendo Virgen alcanzó la maternidad, la mujer que al pie de la cruz llegó al culmen del sufrimiento de una madre y por eso comprende muy bien cualquier dolor de una madre, hoy le mostramos también un cariño muy especial a nuestra Madre del Cielo, la Santísima Virgen de Guadalupe”, apuntó.
Medida
“Pienso que la buena calidad humana, la buena calidad cristiana, se mide en gran parte por la buena relación con las mamás”.
“El que no sabe amar ni agradecer a su mamá difícilmente tendrá buen trato con los demás, buena calidad humana, buena calidad cristiana”, advirtió.
“La mujer que acepta la maternidad y la vive en plenitud dentro de la familia o dentro de la Iglesia o de la sociedad es una mujer plena, llena de gozo, llena de gratitud al Señor y así vive siempre alabando al Señor. Con la fe, todo se puede”.
El arzobispo Rodríguez Vega celebró la misa con el canónigo Alberto Ávila Cervera, el padre Juan Pablo Moo Garrido, rector de la Catedral, y el diácono permanente Fernando Bermejo.— CLAUDIA SIERRA MEDINA
De un vistazo
Invita a los sacramentos
“Pobres de aquellas madres que no son creyentes, ¿cómo pueden soportar todas las cargas de la maternidad sin la fortaleza que viene de la fe? Es muy difícil. Por eso ojalá que todas las mamás se fortalezcan en la fe”, dijo el Arzobispo.
