El pianista mexicano Rachid Bernal, solista invitado de la Orquesta Sinfónica de Yucatán, en la rueda de prensa en el Palacio de la Música
El pianista mexicano Rachid Bernal, solista invitado de la Orquesta Sinfónica de Yucatán, en la rueda de prensa en el Palacio de la Música

Una pieza retadora para el intérprete como lo es el Concierto para piano No. 21 de Mozart, y otra de profundidad emocional como es el caso de la Sinfonía No. 6 “Patética” de Tchaikovsky, integran el programa que la Orquesta Sinfónica de Yucatán prepara para este fin de semana, con un invitado solista, el joven pianista mexicano Rachid Bernal.

La OSY se presentará mañana a las 20 horas en el Palacio de la Música, y el domingo a las 12 del día, en ese mismo recinto.

Por primera vez la Orquesta recibe a Rachid Bernal, que a sus 28 años ya se ha presentado con destacadas orquestas del país, así como de Estados Unidos, Canadá, España y Austria.

El músico mexicano fue invitado a interpretar el Concierto para piano No. 21 de Mozart, una obra que considera retadora, como todas las del compositor.

Explica que por tratarse de una obra del período clásico, en el que la música no era tan libre, sino más escolástica, con un poco de reglas, la forma de interpretar este tipo de obras es más cuadrada, y en este sentido el intérprete tiene más limitantes en el sentido de que no puede ser tan libre, aunque sí se puede hacer implícito un poco de los sentimientos o de la forma en que la interpretación de cada persona puede cambiar, pero esta idea es más cuadrada. Por ello siente que interpretarla es un reto.

El concierto está estructurado como la mayoría de los clásicos de los años 1730, la forma rápido-lento-rápido, es decir, con esta idea de presentar un primer movimiento, presentar un tema y darle un poco de desarrollo, de variaciones, y es lo que le da forma a esta primera parte del concierto.

“Se me hizo curioso al hacer un pequeño análisis de este movimiento que el tema es solamente las tres notas de la tonalidad con la que está escrito, es decir do-mi-sol, la primera parte del mismo motivo, y con esas tres notas pudo lograr ese tema”.

En el segundo movimiento detalla que curiosamente el compositor lo piensa como el primer movimiento, pero un poco más romántico y lento, con las notas del acorde de fa mayor, fa-sol-la, “se me hace un genio el compositor para poder encontrar un tema tan famoso con algo tan simple, es lo que hace a esta forma tan especial”.

Respecto al tercer movimiento, precisa que rompe totalmente con esas ideas, trato de jugar, se muestra el compositor más como era, más jocoso, le gustaba divertirse, por lo que presenta una idea con más cromatismo, un movimiento más libre y alegre.

Admira mucho este concierto, que es muy tocado, y aunque aparentemente está en una tonalidad sencilla, que se puede pensar que no tiene muchas dificultades, “Mozart para tratarse de un compositor clásico es un reto para los pianistas”.

El músico mexicano dijo sentirse agradecido por la invitación para tocar con la OSY, y la forma en la que la Orquesta lo ha acogido en el primer ensayo de ayer.

José Areán, director artístico de la OSY, resaltó las capacidades musicales e interpretativas del invitado, a quien ha dirigido en varias ocasiones.

La “Patética”

Sobre la Sinfonía No. 6 “Patética” de Tchaikovsky, con la que se complementa el programa, señala que es la última que escribe el compositor, y el apodo de “patética” no se debe a que sea de mala calidad o deleznable, sino que en el idioma romántico quiere decir que tiene drama, en este caso una reflexión de una gran crisis emocional, y probablemente física, que ataca a Tchaikovsky en su último año de vida, y es una sinfonía que tiene mucha profundidad emocional, y muchas innovaciones.

“Si bien tiene cuatro movimientos, como es usual, el primero, la introducción y la manera en la que está construido y el último movimiento, son relativamente lentos”, adelanta José Areán.

“La introducción es oscura, se siente que viene como de las profundidades de una cierta oscuridad y pesimismo, que se sublima en el cuarto movimiento que es de una ternura, y al mismo tiempo de un gran anhelo, de algo que está terminando”.

Destaca que la Sinfonía no termina como otras del compositor, triunfal, en donde se espera un aplauso del público, sino que termina extinguiéndose hacia el silencio, termina de una manera casi suspendida.

“En tanto el segundo movimiento es un vals que no es un vals, pues un vals se escribe en tres cuartos y éste tiene ‘una irregularidad bellísima’, ya que está escrito en cinco cuartos, lo cual es poco usual en la música clásica de aquella época. Es de enorme belleza y gracia, y no es un movimiento lento, sino moderado.

Sobre el tercer movimiento externa que es una marcha que comienza suave y se va construyendo hacia un momento triunfal, en el que toda la orquesta hace cuatro ejes de forte, muy espectacular, que muchas veces arranca del público el aplauso, aunque no se ha acabado la obra, por la emoción que siente la gente al escuchar la marcha triunfal.

Y sobre el final de la sinfonía, detalla que el contrabajo es casi el latido del corazón de alguien, literalmente la vida extinguiéndose, que considera da forma a los pensamientos del compositor en esta sinfonía.— IRIS CEBALLOS ALVARADO

De un vistazo

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Este concierto lo ha tocado Rashid Bernal en varias ocasiones y lo disfruta mucho. La última vez que lo interpretó fue hace aproximadamente un año, en Guatemala.

Miles de maneras

Rachid Bernal siente que la forma en la que tiene que acoplarse en las distintas interpretaciones con las orquestas lo enriquece como músico, porque le da una idea más general de cómo se pueden manejar las frases, “musicalmente también se pueden explorar miles de maneras, y más el segundo movimiento, que es muy famoso, y ha sido utilizado para películas”, por lo considera que el público lo va a identificar.

Entradas

Los boletos para los conciertos del fin de semana están a la venta en el lobby del Palacio de la Música, y también se pueden adquirir en línea, en la página web de la OSY, www.sinfonicadeyucatan.com.mx

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