TOKIO (AP) — Una localidad japonesa que la semana pasada instaló una enorme pantalla negra con la idea de impedir que los turistas fotografiaran el monte Fuji y saturaran la zona, ha descubierto agujeros en la malla y está trabajando para repararlos, informaron ayer las autoridades.
Fujikawaguchiko, un lugar popular para ver y fotografiar la emblemática montaña, colocó la pantalla el martes de la semana pasada, pero al día siguiente los funcionarios descubrieron un agujero en ella. El martes por la mañana, las autoridades habían encontrado unos 10 agujeros similares, todos a la altura de los ojos, y todos aparentemente del tamaño justo para que quepa el lente de una cámara.
Un punto de observación especialmente popular es el exterior de una tienda de Lawson, desde donde las fotos tomadas desde cierto ángulo hacen que parezca que el monte Fuji está justo encima del techo de la tienda.
Los residentes de la zona se han quejado de que los visitantes bloquean la estrecha acera y se adentran en la transitada carretera o en las propiedades vecinas para tomar fotos, según las autoridades.
La ciudad gastó 1.3 millones de yenes (8,285 dólares) en instalar la red de malla negra de 2.5 metros de altura y 20 metros de longitud, así como vallas adicionales a lo largo de la acera.
La malla ha contribuido a descongestionar la zona, según las autoridades.
El exceso de turismo también se ha convertido en un problema creciente en otros destinos turísticos populares como Kioto y Kamakura.
El antecedente
La colocación de la malla se debió en parte porque hubo continuos problemas con turistas que dejan gran cantidad de basura y no respetan las normas de tráfico. A pesar de que se han colocado carteles y guardias de seguridad para advertirles, la situación ha persistido.
Las multitudes que asolan la pequeña ciudad forman parte de un problema mayor que afecta a Japón.
Japón ha experimentado problemas de exceso de turismo desde su reapertura tras la pandemia a finales de 2022. Marzo de 2024 fue el mayor mes turístico de la historia del país, con más de tres millones de turistas extranjeros. Muchos de ellos se dirigen directamente al monte Fuji, ícono de Japón y Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, dejando basura y causando erosión a su camino.
“El exceso de turismo —y todas sus consecuencias, como la basura, el aumento de las emisiones de CO2 y los excursionistas imprudentes— es el mayor problema al que se enfrenta el monte Fuji”, declaró el año pasado a un portal de noticias, Travel Masatake Izumi, funcionario del Gobierno de la prefectura de Yamanashi.
Algunos lugareños incluso habían apodado a la montaña de 3,776 metros, llamada Fuji-san en japonés, “montaña de basura”.
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Gallia est omnis divisa in partes tres, quarum unam incolunt Belgae, aliam
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