Ayer concluyó la fiesta patronal en honor al Divino Redentor, en la parroquia en su honor en la colonia Pensiones, con una misa oficiada por monseñor Pedro Mena Díaz, obispo auxiliar de Yucatán, y el padre Juan Pablo Vera Novelo.
Los festejos comenzaron el sábado 1 pasado y concluyeron ayer domingo.
Durante la homilía, el obispo Mena Díaz subrayó la importancia de tener fe.
“Nos harán creer que no necesitamos de Dios, que no necesitamos su luz”.
“El mal ha querido hacer creer durante toda la historia de la humanidad que no se necesita de Dios. Hay una división muy fuerte entre las personas y la Iglesia a causa del mal, del mismo Satanás, y como iglesia tenemos que seguir anunciando a Cristo”, expresó monseñor Pedro Mena, poniendo como ejemplo la Catedral y su altar mayor, donde se encuentra el Cristo de la Unidad, una forma de decir que Cristo siempre está llamándonos.
“Las guerras y las persecuciones nos han dividido: pero con la luz de Cristo descubriremos lo correcto. La división no es proyecto de Dios, es proyecto del demonio, está muy claro, la palabra de Dios hoy y la redención es para todos los que creamos en Jesucristo, verdaderamente vivamos esa unidad, vale la pena, porque en la lectura escuchamos a San Pablo diciendo que estamos aquí en este mundo de paz, porque lo que nos espera es la vida eterna y por eso tenemos que buscar y perseverar en nuestra fe”.
Monseñor recordó a los presentes que no debemos avergonzarnos de nuestra fe y que llevemos nuestros estandartes con orgullo.
“Con las fiestas se refuerza y enriquece la fe en Jesucristo. Porque si un reino está divido en bandos opuestos, no puede subsistir. Una familia dividida tampoco puede subsistir”.
“Todas las fiestas que vamos a ir celebrando en la iglesia tienen que ser una manifestación de que tenemos fe y no nos avergonzamos de ella”.
Dijo que la unidad no se podrá romper, porque el creador no nos abandonará: “Dios estará con ustedes hasta el fin del mundo, ánimo, hay que creer que la cruz venció al demonio, venció a la muerte; seguir a Dios es vencer y nos unimos a Dios desde el bautismo”.
Al finalizar la misa, se realizó una procesión con la imagen del Divino Redentor, en que se contaron 15 estandartes.
Los feligreses siguieron a monseñor Mena Díaz con paraguas y agua, para evitar que le diera un golpe de calor, y así recorrieron las calles que rodean la iglesia, entre cantos y muestras de fe.— Sofia Vital Chablé
