Una imagen de la pasarela de Chanel, ayer en el Palacio de la Ópera Garnier, en la segunda jornada de la Semana de la Alta Costura de París
Una imagen de la pasarela de Chanel, ayer en el Palacio de la Ópera Garnier, en la segunda jornada de la Semana de la Alta Costura de París

PARÍS (EFE).— La más reciente colección de Chanel, que se presentó ayer en la Ópera Garnier con propuestas para el otoño-invierno, no es obra de Virginie Viard, sino de su equipo creativo.

Tras el anuncio a principios de mes de la salida de Viard (Lyon, 1962), a escasas semanas del inicio de los desfiles de Alta Costura, todo apuntaba a que ella sería la autora de la colección. Finalmente no fue así y la casa no ofreció explicaciones.

Un sonido de campana, señal del inicio de un espectáculo, precedió al desfile, en el que se presentaron 46 modelos con sacos de seis y cuatro botones, en su mayoría en tweed; vestidos por encima y por debajo de la rodilla, y faldas, algunas de ellas de tablas.

Las capas, los conjuntos en tweed y los vestidos fueron las propuestas que guiaron la colección, tres grandes clásicos de la marca.

En cuanto a colores, se vieron blancos, negros, en algún caso en combinación; grises y rosas. El dorado también estuvo presente.

No faltaron los modelos inspirados en la danza, como una falda amplia que trasladó a filmes como “El cisne negro (Black Swan)”.

El tweed llega acompañado de brillos, el tul se revela exquisitamente delicado y hay presencia de plumas, en concreto en una capa nocturna. Hay combinaciones de ricos materiales, fruto del saber hacer ancestral de los talleres de Chanel, entre los que figuran el plumajero Lemarié, el creador de botones Desrues y el bordador Lesage, entre otros.

La pasarela sorprendió en el terreno de los accesorios, al no incluirse ningún bolso, cuando es el complemento estrella en la casa.

Lo que sí fue una constante fue el lazo negro que coronó cada conjunto hasta ser el accesorio estrella. En el vestido de novia era blanco.

El hecho de presentar la colección en un lugar como la Ópera Garnier fue para facilitar a los asistentes apreciar todos y cada uno de los detalles. Chanel hizo llegar junto a la invitación unos pequeños prismáticos imitación de los antiguos, objeto que se convertirá sin duda en objeto de colección.

Con este desfile se cierra completamente la era Karl Lagerfeld. Tras su fallecimiento en 2019 las colecciones habían sido obra de Virginie Viard, a la que el legendario diseñador y fotógrafo alemán definía como “mi brazo izquierdo y derecho” y que trabajó con él durante tres décadas.

La segunda jornada de la semana de Alta Costura tuvo a Chanel como gran protagonista, única firma en organizar dos desfiles ante la expectación que siempre genera.

Todas las incógnitas están ahora en saber quién será el sustituto de Viard, el nuevo rostro tras las seis colecciones anuales que presenta la “maison” que fundó la mítica Gabrielle Chanel en 1913.

Se barajan los nombres de Hedi Slimane, a la cabeza del diseño de Celine, Sarah Burton, ex McQueen, y Pier Paolo Piccioli, ex de Valentino. Según fuentes de la firma, “se espera que el fichaje no sea inmediato y que las dos o tres próximas colecciones sigan siendo obra del equipo creativo”.

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