PARÍS (EFE).— Las presentaciones de colecciones de Alta Joyería acompañaron a los desfiles de Alta Costura, que finalizaron ayer en París. Las piezas en algunos casos alcanzan un precio de varios millones de euros.
Se trata de collares, pendientes, brazaletes, broches, tiaras, gargantillas y anillos que, en más de un caso, fueron propuestos en un único ejemplar o edición muy limitada, y cuyo precio depende de los quilates de las piedras preciosas, de la rareza de algunas de ellas, del oro y las horas de trabajo invertidas en su creación.
En París, la mayoría de los joyeros ilustres se concentra en la plaza Vendôme, donde figuran enseñas como Cartier, Chaumet y Chopard.
El rey de los joyeros y joyero de reyes, como se conoce a Cartier, y que tuvo a María Félix como una de sus mayores embajadoras, mostró en el Hotel Ritz la colección “Nature Sauvage (Naturaleza salvaje)”, que se presentará a clientes en noviembre próximo.
En ella, el tigre y el leopardo, emblemas de la casa, están presentes. Partiendo del oro, se componen sueños creativos con diamantes, rubíes, zafiros y esmeraldas, cuyos quilates hacen que el precio de las piezas sobrepase el millón de euros.
En otra de las salas del Ritz se exhibió “Cartier libre”, joyería de nivel intermedio, entre la básica y la Alta Joyería, cuyas propuestas estarán disponibles solo en una reducida lista de establecimientos en el mundo.
En la misma plaza, Chaumet mostró una colección “que rinde homenaje al universo artístico, y en concreto a las artes escénicas, con tres capítulos: la música, la danza y la magia”, informa el portavoz Germain Trouvé.
Trouvé reconoció que un buen número de piezas fueron adquiridas cuando la gama se presentó en Venecia, durante la Bienal de Arte, hace dos semanas. “Allí vendimos prácticamente el 50% de las joyas”, confiesa. Y eso que la más costosa alcanza los 3.7 millones de euros.
Aparte de exponer las 39 piezas de las que se compone “Chaumet en scène (Chaumet en escena)”, con algunas piezas únicas, se presentaron 23 joyas inspiradas en diseños emblemáticos, como la colección “Joséphine”.
Muchas de esas piezas se pueden descomponer en otras, lo que les añade versatilidad y eleva el precio.
Chopard, la firma creadora de la Palma de Oro del Festival de Cannes, trajo a París una docena de piezas de las 77 que presentó en la reciente edición del certamen cinematográfico.
Algunas de ellas destacan por estar realizadas en titanio, al que se añaden diamantes, esmeraldas y rubíes.
Inspiradas en los cuentos de hadas, “son propuestas que parten de las piedras, más que de un diseño, o de una idea de la creadora”, explica Gaëlle Moatty, de la firma, ante un modelo con diamantes amarillos.
