La venta y consumo de medicamentos caducados o falsificados representa un riesgo para la salud, advierte el doctor Luis Esquivel Oviedo, quien señala que mientras los fármacos vencidos suelen perder efectividad, los adulterados pueden poner en peligro la vida.

El especialista explica que, en la mayoría de los casos, un medicamento caducado simplemente deja de surtir efecto o puede ocasionar malestares estomacales como diarrea y cólicos.

Sin embargo, alerta, para pacientes con enfermedades crónicas, como diabetes o hipertensión, consumir medicamentos vencidos puede derivar en complicaciones graves al no recibir la dosis adecuada para controlar sus padecimientos.

“Lo más común que podría pasar es que el medicamento simplemente no surta efecto o que sea menos efectivo, un medicamento con mucho tiempo de haber caducado podría causar algunos malestares estomacales o intestinales como diarrea o cólicos”.

Con medicamentos adulterados o falsos el panorama es diferente porque podrían contener compuestos desconocidos, no hay una regulación sanitaria de dónde se elaboraron y bajo qué condiciones.

“En estos casos sí puede ser muy peligroso, porque realmente no sabemos qué es lo que contienen, cómo los hacen, dónde los hacen, quién los fabrica”, pudiendo poner en riesgo la vida de quienes utilizan este tipo de medicamentos, dice.

El médico refiere que en algunos casos es posible identificar estas falsificaciones, aunque no siempre y se debe recurrir a pruebas en laboratorios.

“A veces puedes ver algunos detalles en la caja que nos pueden dar pistas de que no es el original, sobre todo si es un medicamento que conoces… Quizás el nombre del laboratorio, el nombre o las letras están mal o no dice lo que debería decir, pero los falsificadores los han perfeccionado tanto que ahora son casi idénticos”.

Asimismo, dice, la forma más segura de corroborar la autenticidad de un medicamento del cual se sospecha es siempre analizar los componentes en un laboratorio.

“La forma de verificarlos es por los componentes o el gramaje; por ejemplo, un paracetamol de 500 miligramos, si lo analizas y nada más tiene 200, para completarlo pueden poner azúcar, harina o cualquier otra cosa”.

El médico señala que los medicamentos que primordialmente se falsifican son los que más demanda tienen y que suelen ser de difícil acceso para la población al tener una venta regulada.

“Los más falsificados siempre son los que más compra la gente: analgésicos, antiinflamatorios y antibióticos, los que requieren receta médica en cualquier farmacia”.

El especialista agrega que este tipo de prácticas hace que las personas corran el riesgo de no seguir tratamientos correctos y generando resistencia por los antibióticos a ciertas bacterias, un fenómeno latente desde hace algunos años.

El principal motivo de que se haya propagado este tipo de prácticas es por la parte monetaria, tanto de los vendedores como los compradores, pues la diferencia de precios resulta tentadora al comprar medicamentos.

“El principal incentivo es el dinero, tanto para el que compra como para el que vende, si vas a comprar un medicamento que te cuesta mil pesos en la farmacia y en la calle consigues supuestamente el mismo a doscientos, cualquiera podría elegir el más barato”.

“Obviamente el que vende tiene toda la ganancia, porque realmente su inversión es mínima”.

Por ello, advierte, ante la venta ilegal de medicamentos es importante contribuir denunciando a organismos como la Cofepris.— Pablo César May Pech

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