BUENOS AIRES (EFE).— Las enfermedades zoonóticas, transmitidas directamente de los animales vertebrados a los humanos, representan el 75% de los padecimientos infecciosos emergentes y suponen un reto sanitario, social y económico para las comunidades a las que afectan.
Por ello, cada 6 de julio la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) impulsan el Día Mundial de la Zoonosis, una jornada en la que los organismos, las empresas y los profesionales del sector recuerdan que debe ser “trascendental” implementar prácticas de prevención de este tipo de enfermedades en cooperación público-privada porque la salud humana depende, en buena medida, de la salud animal.
La jornada fue designada así en conmemoración de la primera aplicación de la vacuna antirrábica en 1885 por el célebre científico francés Louis Pasteur. El biológico fue aplicado a un niño de 9 años que había sufrido la mordedura de un perro infectado con rabia.
Pero Carol Galli, directora de márketing del segmento Pets de Biogénesis Bagó, recuerda que las vías de transmisión de las enfermedades zoonóticas son muy variadas y no se limitan a las mordeduras de animales.
Ébola, Covid-19 y leishmaniosis figuran en la lista de este tipo de patologías, que en algunos casos se transmiten a través de los alimentos.
“Tres de cada cinco enfermedades que afloran cada año son de origen zoonótico”, sostiene la experta de la multinacional argentina.
“La rabia es cien por ciento prevenible, pero si después de algunas semanas las personas (infectadas) manifiestan síntomas, puede ser letal”, advierte la responsable de Biogénesis Bagó, quien recomienda actuar directamente sobre los vectores de contagio.
El primer paso para evitar la prevalencia de las enfermedades zoonóticas es la vacunación de las mascotas y los animales que pueden contagiar los males.
Galli menciona otras prácticas adecuadas: la fumigación, el control de garrapatas y otros insectos, y el combate del comercio ilegal de especies de fauna.
Los expertos de esta área sanitaria advierten que factores como el cambio climático, la creciente movilidad humana y el auge de los asentamientos urbanos también influyen en la preponderancia de las enfermedades zoonóticas.
Sin embargo, la mejora de las condiciones de los animales continúa siendo el aspecto más relevante en la prevención de las enfermedades de origen animal, como es el caso de la rabia, una virosis presente en los cinco continentes habitados por los humanos que ocasiona casi 60,000 muertes al año.
“Cada nueve minutos muere una persona a causa de la rabia”, subrayó Galli, quien calculó que la rabia tiene un costo global de 8,600 millones de dólares anuales.
El 54% de ese gasto corresponde a pérdidas derivadas de la muerte prematura de las personas que sufrieron mordeduras de animales; el 37% al tratamiento de pacientes, y solo el 2% a la vacunación de los perros o al control de la población.
“Es fundamental la concienciación de todos (…) Lavar una mordedura de perro, posiblemente rabioso, con jabón y agua puede destruir la camada lipídica que contiene el virus de la rabia. Luego resulta necesario acudir de forma inmediata a un centro de salud para recibir el tratamiento correspondiente”.
