La irlandesa Edna O’Brien en foto de noviembre de 2019, en París
La irlandesa Edna O’Brien en foto de noviembre de 2019, en París

NUEVA YORK.— Francine Pascal, una antigua guionista de telenovelas cuyos libros de “Sweet Valley High” y las aventuras de las gemelas Elizabeth y Jessica Wakefield y otros adolescentes cautivaron a millones de jóvenes, falleció a los 92 años.

La muerte de Pascal, el domingo pasado, fue confirmada por su editorial Penguin Random House, sin dar más información.

De acuerdo con un reporte de The Associated Press, desde 1983 Pascal supervisó la realización de más de 150 historias de “Sweet Valley High”, muchas escritas con la ayuda de otros.

Estaban ambientadas en un suburbio imaginario de Los Ángeles, de “colinas suavemente onduladas” y una “fantástica playa de arena blanca” cercana.

En libros que fueron éxitos de ventas, como “Double Love”, “Power Play” y “All Night Long”, las chicas Wakefield y sus compañeros de clase navegan por las citas, los conflictos familiares, las rivalidades entre hermanos y temas más profundos como la raza, el divorcio y la mortalidad e, incluso, sobrenaturales como los vampiros y los hombres lobo.

“‘Sweet Valley’ es la esencia de la preparatoria”, dijo Pascal a la revista “People” en 1988. “Es ese momento antes de que llegue la realidad, cuando crees en los valores románticos (sacrificio, amor, lealtad, amistad) antes de sentirte aburrido y apático y caer en la edad adulta”.

Sus libros vendieron más de 200 millones de ejemplares e incluyeron historias derivadas y secuelas de “Sweet Valley” así como una serie televisiva en la década de 1990 basada en ellos.

Después de que las novelas iniciales despegaron, Pascal invitó a escritores externos, proporcionándoles esbozos generales y una “biblia” de los personajes. “En su mayoría eran escritores muy jóvenes, nuevos”, le dijo a “Entertainment Weekly” en 2019. “Los esbozos de la historia no eran capítulo por capítulo, sino más bien actos: llegas de aquí para acá en el primer cuarto, luego tienes que ir de aquí para acá. No lo olvides, ellos ya tenían la biblia, donde yo había escrito profundamente de la vida de las gemelas y sus orígenes. De los personajes, sabías lo que les gustaba, sabías cómo eran las paredes de su habitación, cada cosa sobre ellos”.

Su nombre de pila era Francine Paula Rubin. Pascal era originaria de Nueva York y estudió periodismo en la Universidad de Nueva York, escribió para revistas como “Cosmopolitan” y “Ladies’ Home Journal” y con su segundo esposo John Pascal encontró trabajo en la telenovela “The Young Marrieds”.

Cuando Francine Pascal comenzó a pensar en crear su propia serie, siguió el consejo de un amigo y desarrolló lo que se convirtió en los libros de “Sweet Valley”.

El concepto era una especie de serie como “Dallas” pero para jóvenes. Los personajes principales eran las hermanas gemelas, una traviesa (Jessica), la otra más sensata (Elizabeth). “Hay muchos gemelos en mi vida”, le dijo a “Entertainment Weekly”. “Mi cuñada era gemela. A la gente siempre le fascinan los gemelos. Nunca estarás solo”.

Pascal y su primer marido, Jerome Offenberg, se divorciaron en 1963. Tuvieron tres hijas, una de las cuales, Jamie, murió en 2008. John Pascal murió en 1981.

Otro deceso

Un día antes que Pascal falleció la novelista, cuentista y dramaturga irlandesa Edna O’Brien (Tuamgraney, 1930), a los 93 años.

Según el medio “The Irish Times”, al que cita la agencia EFE, la autora fue una figura “extravagante” y a menudo polémica para la sociedad conservadora de su país desde la década de 1960.

En sus cuentas de X, su editora Caroline Michel y la compañía editorial Faber Books confirmaron el deceso de la autora de una veintena de novelas: “Murió pacíficamente el sábado 27 de julio, después de una larga enfermedad. Nuestros pensamientos están con su familia y amigos, en particular con sus hijos Marcus y Carlo”.

En el mensaje en la red social, la editorial no dudó en calificar a O’Brien “como una de las más grandes escritoras de nuestra época. (que) revolucionó la literatura irlandesa, capturando la vida de las mujeres y las complejidades de la condición humana en una prosa luminosa y sobria, que tuvo una profunda influencia en tantos escritores que la siguieron”.

O’Brien fue una escritora feminista, muchas veces calificada como “intrépida y franca”. En su producción literaria hay biografías de sus compatriotas James Joyce y Lord Byron, así como obras de teatro y guiones.

Sin embargo, fue más conocida por las polémicas que generaron sus novelas, como “The Country Girls (Las chicas de campo, 1960)”, que impresionó tanto por su calidad literaria como por reivindicar la independencia de las mujeres en un ambiente hostil.

El título fue proscrito de las librerías de Dublín por “falta de religión y pornografía”.

A ésta le siguieron “The Lonely Girl”, luego renombrada “Girl with Green Eyes” (1962), y “Girls in Their Married Bliss” (1963), ambas censuradas públicamente por las instituciones conservadoras de la época.

En una entrevista en 2016, O’Brien afirmó que estaba acostumbrada a la controversia pues su carrera literaria arrancó en una época muy puritana para sus ideas.

De igual forma, aseguró que los elogios provenientes de autores como Philip Roth y John Banville eran “antídoto a los insultos”, en ese entonces recibidos por su novela “Las sillitas rojas”, que definió como una tragedia contemporánea a través de los ojos de una mujer prisionera del romanticismo.

Siempre ubicó sus historias en la Irlanda rural en la que nació, donde trataba de elogiar, a su juicio, la supervivencia y a los desplazados, a los refugiados de las guerras, “y a cómo pueden vivir y mantener la esperanza y la cordura en esas circunstancias”.

“El mal es, desgraciadamente, algo intrínseco a nuestra sociedad” y se quejó de que algunos individuos con un fuerte magnetismo llegaban a “hipnotizar” a las personas, las cegaban y las convertían en discípulos “a los que les cuesta distinguir el mal y no lo identifican hasta que es demasiado tarde”.

Señaló que “si un escritor no consigue que su historia resulte creíble para los lectores, que se convierta en parte de ellos, ha fracasado”, y por esa razón se tardaba tanto en escribir.

En su momento opinó que la literatura moderna ya no transmite sensaciones creíbles, que ahora se apuesta “por el exhibicionismo y lo fácil”.

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