CIUDAD DE MÉXICO (EFE).— El restaurante Quintonil recibió recientemente dos estrellas Michelin y se situó como el mejor restaurante mexicano en la prestigiosa lista “The 50 Best World’s Restaurants”. Ahí, su chef y propietario, Jorge Vallejo, atiende una entrevista entre fogones en los que celebra algunos de los ingredientes tradicionales del país, como los insectos.
Vallejo recibe la visita con delantal puesto y en medio del trasiego que supone preparar por la mañana todo lo necesario para que un restaurante de este nivel reciba a sus primeros clientes a partir del mediodía.
“Los reconocimientos siempre son un gran aliento para todo el equipo”, responde humildemente el chef cuando se le pregunta por los premios obtenidos recientemente por el centro de consumo, que ocupa el séptimo —primero de México— en la lista “The 50 Best World’s Restaurants”.
Para Vallejo se trata de un “gran honor y responsabilidad” verse en esa posición, representando a su país y compartiendo su visión gastronómica con personas de todo el mundo.
“Tratamos de hablar un poco acerca de la cultura de México en el restaurante y con esa responsabilidad asumimos este éxito”, afirma el laureado chef.
Respecto a las estrellas Michelin obtenidas recientemente en la guía que llegó a México por primera vez este año, Vallejo admite que fue una gran sorpresa.
“Nunca estuvo en nuestra mente, creo que para ningún restaurante en México (…) y que ahora nos hayan dado dos (estrellas) es reflejo de que vamos por buen camino”.
La filosofía de Quintonil es reflejar la esencia de México a través de sus ingredientes, así como contar una historia en platos con los que sentirse orgullosos del país.
“En Quintonil podemos ver muchos de los Méxicos que existen en la calle, en nuestras casas, lo tradicional y lo contemporáneo”, explica Vallejo, quien insiste en su idea de mostrar el país mediante la gastronomía.
Para el chef, el papel de los productos locales es fundamental, casi o más importante que la idea, ya que en ellos basa la mayoría de sus platos, también su preferido del menú. “Hacemos un plato que lleva múltiples preparaciones, todas hechas con diferentes insectos y hablamos justamente de cómo en México vemos lo que para muchas personas (…) puede ser un tabú, que es el acto de comer insectos, para nosotros es parte de nuestra vida cotidiana”, señala.
Ahora Quintonil está en boca de todos por sus recientes éxitos, lo que no reduce un ápice la pasión de Jorge por su mundo, la cocina, ni siquiera cuando llega a casa. “Cocino para mí, cocino para mis hijos, no sé hacer otra cosa”.
El chef, nacido en Ciudad de México y con una familia siempre relacionada con la gastronomía, abrió Quintonil hace 12 años junto a su socia y esposa Alejandra Flores.
“Siempre fue interesante escuchar a mi familia hablar del mundo de la cocina y por azares del destino terminé trabajando en un restaurante a los 16 años y me enamoré del oficio”, recuerda Vallejo.
Tras trabajar en varios restaurantes en la ciudad y unirse a una línea de cruceros como chef que le llevó a cocinar por todo el mundo, conoció a Alejandra y ambos decidieron empezar esta “gran aventura”, en palabras de su protagonista.
“Ha sido un camino lleno de satisfacciones y de muchos sacrificios también (…) la vida de los restaurantes es dura”, reconoce.
De un vistazo
Un amor entre cocina
Jorge Vallejo, nacido en Ciudad de México y con una familia siempre relacionada con la gastronomía, abrió Quintonil hace 12 años junto a su socia y esposa Alejandra Flores.
No deja de hacerlo
Ahora que Quintonil está en boca de todos, esto no reduce un ápice la pasión del chef por su mundo, la cocina, ni siquiera cuando llega a casa. “Cocino para mí, cocino para mis hijos, no sé hacer otra cosa”.


