En un mundo donde la educación marca el rumbo de las futuras generaciones, la labor de individuos como la maestra Aremy Alcocer, de Yucatán, destaca como un ejemplo de transformación y progreso.
Su libro de reciente aparición “Educar al corazón y darle alas” no es simplemente una colección de relatos, es un testimonio conmovedor de cómo la dedicación, el profesionalismo y, sobre todo, el humanismo pueden transformar vidas.
El libro nos transporta en un viaje introspectivo, sumergiéndonos en las vidas de niños y niñas cuyas sonrisas ahora brillan con libertad gracias a la labor incansable de la maestra Aremy, su equipo y la adopción de la metodología de Somos el Cambio a través de los programas educativos estatales. Éste es un llamado a la reflexión sobre lo que se ha logrado y lo que aún queda por hacer en nuestras comunidades escolares, especialmente en contextos de vulnerabilidad.
Fuerza transformadora
En el corazón de este proyecto se encuentra la convicción de que, cuando se trata de educación, cada esfuerzo cuenta. Esto es especialmente crucial cuando nos enfrentamos a la inestabilidad, la pobreza extrema y, lo más desgarrador, la falta de amor en la vida de muchos de estos niños.
Somos el Cambio ha sido más que un lema; ha sido una fuerza transformadora en la vida de los niños yucatecos. A través de programas como Tiares (Tutores Itinerantes de Atención al Rezago y Extra Edad) se ha cultivado una visión inclusiva y respetuosa, fortaleciendo los vínculos comunitarios y familiares para garantizar el éxito de cada proyecto educativo.
Las cuatro etapas delineadas en la metodología Somos el Cambio —Siente, Imagina, Haz y Comparte— no solo son pilares estructurales, sino también senderos que conducen hacia el éxito en cualquier contexto escolar y social, desarrollando habilidades de comunicación, liderazgo, empatía y trabajo en equipo en niños, niñas, docentes y padres de familia, mejorando así la calidad de vida y educación de miles en el Estado.
Uno de los aspectos más destacados de este trabajo es la formación de liderazgos dentro de las comunidades, líderes que continúan inspirando y motivando a otros a mejorar su calidad de vida.
El libro está lleno de historias reales y experiencias extraordinarias, como la de Ernesto, un niño que enfrentaba dificultades en su comportamiento y aprendizaje, pero gracias a la intervención amorosa de la maestra Aremy y su equipo experimentó una notable transformación en su conducta y habilidades académicas.
Así como Ernesto, hay muchas historias que nos recuerdan que el cambio es posible y que la magia de la educación puede marcar la diferencia en la vida de un niño.
La maestra Aremy ha participado desde 2012 en diversos proyectos de Somos el Cambio, impactando la vida de miles de niños, jóvenes, maestros y padres de familia, y haciendo de Yucatán uno de los estados más activos a nivel nacional en estas convocatorias.
Fue en 2018 cuando se formalizó esta manera de trabajar y estilo de vida para impactar en la entidad. Después de seis años de labor, los resultados en el Programa para la Atención al Rezago en Educación Básica cada vez son mejores.
Durante el ciclo escolar 2017-2018, el porcentaje de alumnos aprobados se incrementó al 73%. Para el curso 2019-2020, los ascendidos de grado escolar representaron el 87% de los alumnos; en 2021-2022, debido a la pandemia, bajó al 70%, pero en el ciclo escolar 2022-2023 los estudiantes promovidos alcanzaron el 94%.
Sin duda, la maestra Aremy es un ejemplo de constancia y muestra cómo con amor y pasión por la educación se pueden lograr grandes cambios.
Contemos más historias que inspiran. #YoCreoUnMéxicoMejor.— A favor de lo mejor, con información de Somos el Cambio
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Esta información forma parte de la campaña #YoCreoUnMéxicoMejor de la iniciativa Pacto entre Medios que promueve la ONG A Favor de lo Mejor, a la que sumó Diario de Yucatán.


