Sobre estas líneas, María Medina en el escenario del Teatro Peón Contreras, en el concierto inaugural del Otoño Cultural 2009. A la izquierda, con Sergio Esquivel el mismo año, en la apertura del Festival Internacional de la Ciudad por el aniversario de fundación de Mérida
Sobre estas líneas, María Medina en el escenario del Teatro Peón Contreras, en el concierto inaugural del Otoño Cultural 2009. A la izquierda, con Sergio Esquivel el mismo año, en la apertura del Festival Internacional de la Ciudad por el aniversario de fundación de Mérida

María Medina, quien en plena celebración de sus 50 años de trayectoria será homenajeada en el Festival del Palacio de la Música, el próximo jueves 29, es una de esas personas a las que el éxito les llega porque les llega.

Nacida en Mérida el 19 de mayo de 1954 como Gladys Medina Hadad, supo que sería cantante desde muy pequeña, de hecho su primer concurso nacional lo ganó a los 7 años con la canción “Aires del Mayab”.

A esa edad, recuerda, le pidió a su mamá que le buscara a alguien que le enseñara el “Ave María” para cantarlo en la Basílica de Guadalupe en el Día del Yucateco. Parecía una tarea difícil, pues en aquel entonces no se permitía que una mujer pisara el altar mayor de la iglesia.

“No sé que tanto le dijo al abad, que terminó aceptando”, dice al Diario la artista, quien a los 9 años estuvo a punto de morir por un caballo desbocado. “Yo nada más rezaba. Juro que veía la imagen de la Virgen, siempre he sentido que ella me cuida”.

Aunque estudió la primaria y secundaria en el Colegio Hispano Mexicano y la preparatoria en el Colegio Mérida, afirma que su fervor por la Virgen María es natural “y no porque me inculcara algo alguien”.

Todo eso es anterior a su lanzamiento como cantante, al que toma como el inicio de su trayectoria, que ya suma cinco décadas y más de 300 reconocimientos. Su lanzamiento, recuerda, sucedió luego de que una amiga de la preparatoria la invitara a la celebración de 25o. aniversario de matrimonio de sus padres.

“Llegamos y estaba cantando Felipe Gil. Y en un momento dado el ingeniero (el festejado) se levantó y dijo: ‘Con todo respeto, quiero pedir que esa niña, que es casi mi hija, nos cante una canción’. Felipe dijo que sí y me invitaron a pasar”.

María interpretó esa noche “Ahora que soy libre”, con la que cautivó a Felipe, quien al finalizar la fiesta se le acercó para preguntarle si le interesaba cantar profesionalmente y le entregó su tarjeta.

Al terminar la preparatoria, María tenía claro que quería ser cantante. “Yo siempre digo: ‘Lo que quieras, créelo; todo lo que quieras realizar, suéñalo para que lo realices’”.

Ahora que han pasado 50 años de vida artística, asegura que logró más de lo que soñó.

“Fui una mujer muy bendecida. Me lanzaron en 1974 y en 1977 ya estaba recibiendo en la ONU la Medalla de la Paz, una medalla que, hasta hace muy pocos años, leí que se la dieron a Steven Spielberg, y dije: ‘Wow, es un reconocimiento muy importante’”, señala.

Su lanzamiento profesional, continúa, iba a ser con la interpretación del tema de la telenovela “Ana del aire” protagonizada por Angélica María, “pero cuando ella (Angélica) la escuchó, le gustó y dijo que la quería cantar (…) Yo siempre he dicho que cuando algo no se da es porque algo mejor viene”.

Tras eso, su representante Felipe se reunió con la jefa de prensa de Televisa, que sugirió llevar a la cantante al periódico “El Heraldo”, donde la lanzaron como “La Voz de México”.

Para eso tuvieron que buscarle un nombre artístico, pues Gladys, admite la artista, sonaba muy extranjero. “Ponían mis grabaciones y todo mundo proponía nombres. Pero mi nombre se eligió un día que entré a grabar y me persigné, y la esposa de José Ignacio (su otro representante) dijo: ‘Ése es el nombre para ella: María’”, cuenta.

A ella le gustó el nombre, aunque le parecía un poco raro al principio. “Me identifiqué; pero hasta hoy se me hace extraño cuando mis compañeras del colegio o mi familia, por alguna necesidad, me tienen que decir María en vez de Gladys”.

Su lanzamiento oficial fue el 15 de febrero de 1974 y para septiembre estaba compitiendo por primera vez en el Festival de la OTI, en el que, luego de seis intentos (obtuvo cuatro segundos lugares), ganó el primer sitio en 1983 con la canción “Compás de espera”.

Esa noche, confiesa, sintió que se había realizado su sueño. “Siempre veía el plafón del Teatro de la Ciudad (en la capital del país), que es divino, y decía: ‘Algún día voy a ganar el festival’. Entonces ese día, cuando terminé ‘Compás de espera’, dije: ‘Hoy fue’, y fue muy lindo”.

La canción se la dio Amparo Rubín, autora de “Víctima o ladrón”, con la que María obtuvo el segundo lugar un año antes, a pesar de ser la favorita.

“Me sentí frustrada. Ya había luchado muchos años y siempre el segundo lugar.., así que (en 1983) dije ‘ya no voy’. Pero me habla Amparo a mi casa y me dice que tiene la canción ganadora”.

Para entonces ya se habían cerrado las inscripciones, pero por conducto de Raúl Velasco se abrió un espacio y se inscribió.

“Nunca dudé que iba a ganar”, reconoce. “Siempre me repetía eso (…) Y entonces, cuando empiezo (a cantar) con ‘Lo sabía…’, oigo decir a Gualberto (Castro), que en paz descanse: ‘Ya nos partieron la m…’”.

Señala que no hubo promoción para “Compás de espera”, pero la gente la sigue recordando. “Donde me presento me la piden”.

Antes de su triunfo en la OTI, María Medina había ganado un segundo lugar en el Festival Yamaha, en Tokio. Allí, dice, compitió con Elton John, Bonnie Tyler y Sissy Houston (mamá de Whitney Houston).

Ahora que celebra 50 años de trayectoria, María considera que no le falta nada. “No hice cine, pero no me hizo falta; telenovelas, hice una (‘Humillados y ofendidos’, de Valentín Pimstein), y comedia musical hice ‘West Side Story’ por la cual dos páginas del ‘Libro de oro del teatro mexicano’ están dedicadas a mí”.

Sobre si hay una canción que la describa genuinamente, María opina que no, pero “Quiero ser”, que le escribió Felipe Gil, quien la veía de esa forma, le gusta mucho: “Quiero ser una guitarra al hombro/ un andar que siga siempre al Sol/ quiero ser una canción humana/ donde el niño y el loco encuentren lugar/ donde el verso y la calle se encuentren al cantar”.

“Creo que sí soy así. Soy muy humana, me duele la gente. Por eso dediqué tres años de mi vida a hacer servicio público (fue delegada de Sedesol en Morelos). Pero eso fue un regalo para mí. No fui a darles, yo recibí todo”, subraya la artista, quien entre sus muchos reconocimientos cuenta con la Medalla Yucatán 2020.

La segunda edición del Festival del Palacio de la Música se iniciará el jueves 29 con el concierto homenaje a María Medina, a las 7 p.m. Las actividades continuarán hasta el 8 de septiembre.— IVÁN CANUL EK

Yo siempre digo: ‘Lo que quieras, créelo; todo lo que quieras realizar, suéñalo para que lo realices’

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