MÉRIDA.— La comunidad parroquial del santuario de Nuestra Señora de Guadalupe a la que tanto amo monseñor Manuel Vargas Góngora asistió la mañana de este martes 3 de septiembre a dar el último adiós al sacerdote quien falleció ayer lunes.

El padre Candelario Jiménez Jiménez, vicario general de la Arquidiócesis, presidió la misa de cuerpo presente, a las 7 de la mañana, ante cientos de feligreses que abarrotaron el templo de San Cristóbal.

Asimismo, a la celebración de la Eucaristía asistieron sacerdotes, familiares y amigos del fallecido párroco.

Durante la misa, el sacerdote mencionó que este día celebraban el don de la vida en el párroco Manuel, y el don de su vocación, llamada de Dios que como el párroco Manuel, también conocido o llamado de cariño el padre ‘Manuelito Vargas’ se recibe desde que estamos en el vientre materno, con la finalidad de ser piedras vivas, en la construcción de su Iglesia y de su reino.

De igual modo, el padre Candelario Jiménez pidió que el Señor le de descanso eterno al padre ‘Manuelito‘ y que su alma y la de todos los fieles difuntos descanse en paz.

Ante de concluir la misa, bendijo con agua bendita el féretro y lo cubrió de incienso.

¡Viva el padre Manuel!, ¡Viva Santamaria de Guadalupe! Se le escuchó decir a los asistentes mientras aplaudían.

Este día se confirmó que la velación del cuerpo del sacerdote se realizó toda la noche en el Santuario, pues el padre Manuel era un gran devoto de Nuestra Señora de Guadalupe.

Las personas que asistieron a la misa en honor al padre Manuel Vargas Góngora, pudieron ver el féretro en el altar junto a una fotografía del párroco y muchas flores. De igual manera, sobre el féretro se colocó una de las casulla del sacerdote y el libro de los Evangelios.

Al concluir la misa trasladaron el féretro a la carroza y mientras lo subían a la camioneta funeraria las campanas sonaron.

Los restos mortales de monseñor Manuel Vargas Góngora serán depositados en el Mausoleo del Clero ubicado en el Cementerio General.