La influenza es una enfermedad respiratoria aguda altamente contagiosa que se presenta en brotes epidémicos y de preferencia en invierno. Afecta a uno o dos expuestos al contagio, se considera autolimitada y persiste entre la población por cuatro a ocho semanas.
Se caracteriza por su severidad y sus complicaciones pulmonares, por bacterias, principalmente con el neumococo.
Su período de incubación es de tres a cinco días. El inicio es brusco, con fiebre, cefalea, tos seca (traqueobronquial), dolores musculares y articulares, dolor de garganta, rinorrea; la fiebre tiende a bajar al tercer día y desaparece como al quinto.
Los virus de la influenza pertenecen a la familia de los ortongoviridae (RNA); el virus A es el responsable de las pandemias y representa al más del 90 por ciento de los casos de influenza.
Existe una relación entre el virus de la influenza y la proteína A del neumococo, que favorecen las enfermedades broncopulmonares, principalmente en pacientes no vacunados contra el neumococo. El diagnóstico es clínico y con pruebas de laboratorio rápidas. La técnica de PCR para reconocer la etiología de influenza también es útil.
Tratamiento
El tratamiento es usando un antiviral contra la influenza y éste es el oseltamivir, que reduce los signos y síntomas clínicos, la fiebre y la permanencia del virus en las secreciones nasales y faríngeas. Su utilidad aumenta si se utiliza en los dos primeros días de la enfermedad.
Se indica en casos posibles y probados por el virus AH+N1, que es resistente a la amantadina.
La prevención de la enfermedad se logra con medidas sanitarias, como el aislamiento del paciente, uso de cubrebocas y el uso anual de la vacuna contra la influenza. Ésta debe ser universal o se debe aplicar a toda la población a partir de los 6 meses de edad.
Médico pediatra. Cédula profesional PROF/476099. Certificado y recertificado por el CMCP número 40. Clínica Santa María.
