Los archivos son una gran casa donde todos están invitados, dijo Felipe Escalante Tió, responsable del Archivo Judicial de Concentración del Consejo de la Judicatura del Estado de Yucatán, quien recordó que toda persona deja huellas documentales, sea famosa o no.
Felipe Escalante participó ayer en el coloquio “Días de archivo”, que se realizó en el antiguo Salón del Consejo Universitario de la Uady, con la conferencia “Archivos: la verdadera casa de los famosos… y otros no tanto”.
Utilizó la metáfora de una casa para ir explicando el quehacer y a lo que se enfrentan los usuarios cuando visitan un archivo histórico. En ese sentido, explicó que los documentos dan cuenta de lo que ocurre en la vida de una persona, por ejemplo se tienen certificados de primaria o secundaria, actas de bautismo, títulos profesionales.., lo que constituye huellas documentales.
Respecto a los archivos judiciales, indicó que retratan a personas ordinarias en situaciones extraordinarias.
“En los archivos no tenemos diferencias, pues todos están llamados a ser parte de la casa que representa un archivo”, aseguró.
Señaló que los archivos se forman con cierta tradición, pues normalmente se instalan en un edificio que llama la atención, por lo general casas que cuentan con su propia historia.
“Se les seleccionó para ser archivos porque el edificio fue una cárcel, un pabellón de locos o simplemente porque ha estado cerrado mucho tiempo desde que un huracán tiró el techo…”
Un ejemplo es el Archivo General de la Nación, que era una prisión.
“Se tiene la idea de que el archivo es el lugar donde van los documentos viejos y, para que armonice, la casa debe ser antigua, sin tomar en cuenta la humedad, la fauna nociva, el sistema eléctrico, y al final se gasta más en hacer adecuaciones que si se construyera un edificio para el archivo”, opinó.
Datos personales
Manifestó que muchos saben qué pueden hallar en los archivos, pero no les interesa, pues hay la idea de que ahí terminan los datos de famosos como Felipe Carrillo Puerto o su hermana Elvia, otros gobernadores y los documentos de la Guerra de Castas. Sin embargo, advirtió que también se puede indagar sobre la propia familia en un archivo, ya que en las familias hay más “esqueletos” guardados de lo que se puede imaginar.
Admitió que es común que los historiadores busquen datos sobre su familia, “es la primera búsqueda que hacemos”, aunque la mamá, la tía o la abuelita haya dicho que no lo hagan.
Habló de la experiencia de visitar un archivo, de la sala de lectura, de las expectativas en cuanto a la organización de los documentos, que casi siempre no es la esperada, pero también de los archivos que suelen estar tan descuidados que se puede encontrar lo que menos se espera.— IRIS CEBALLOS ALVARADO
De un vistazo
Incompletos
A pesar de que se cuenta con una normativa, no se dota a los archivos de las herramientas necesarias para recuperar todos los soportes de información —papel, fotografía, casetes, disquetes y discos compactos—, en los que hay información acumulada a la que ya no se puede acceder.
Invita a recuperarlos
Felipe Escalante destacó que los archivos tienen información de gente famosa y “hay otros no tan famosos esperando que sus historias se cuenten y hay que recuperarlos”.
