Con mucha devoción al Santo Cristo de las Ampollas de la Catedral de Mérida, el gremio Unión de Pequeños Comerciantes acudió ayer a rendir tributo al Hijo de Dios bajo esta advocación.
Alegres y presurosos llegaron los integrantes de esta organización al centenario templo católico como marca la costumbre.
Es la segunda agrupación de una veintena que acude a rendir honores al Cristo de las Ampollas, cuya imagen se encuentra colocada a un costado del altar.
A la imagen oscura del Cristo obsequiaron un sudario blanco bordado.
La mayoría de los participantes portó trajes típicos y se vio a niños vestidos de mestizos, que tendrán la res ponsabilidad de continuar con la agrupación, la cual cumplió 31 años de participar en esta fiesta.
Wendy María Calderón Briceño y Antonia Aracely Muñoz Briceño son las presidentas del gremio de Pequeños Comerciantes.
Su devoción la empezó Rita María Briceño Cetina, ya fallecida. “Es una herencia que ella nos dejó y nosotras como comerciantes también venimos con mucho amor a dar gracias al Señor por este año en el que nos ha dado paz, amor, trabajo, salud y ha cuidado a la familia; hay muchas razones para dar gracias al Señor”, dice Wendy Calderón.
Destaca el compromiso de mantener esta tradición religiosa “porque nosotros creemos fielmente en el Señor, es nuestro salvador, nuestro redentor; para nosotros es importante dar gracias por todos los favores recibidos”.
El comité del gremio está integrado por cinco personas, quienes se encargan de invitar a las familias.
El grupo realizó su entrada desde el interior del templo para relevar a la asociación de Alarifes que el viernes llegó a la Catedral.
El padre Alberto Ávila Cervera dio la bienvenida a esta organización católica, que incluye a devotos de comercios de diferentes giros, como bisutería, regalos, bordados y loncherías, entre otros.
El sacerdote bendijo a los pequeños comerciantes, que dejaron sus estandartes a un costado del altar.— CLAUDIA SIERRA MEDINA
