La milpa es un referente para la historia de vida de cuatro jóvenes procedentes de diferentes comunidades, quienes ayer compartieron lo que significa para ellos haber crecido en ese entorno.

Ellos participaron en un foro realizado como parte de la Jornada Nacional del Maíz 2024, con el lema “Porque el maíz es nuestro tesoro”, con sede en el CICY.

Tomaron parte Édgar Martín Miranda, Alejandro Chay, Freddy Tamay Ek y Jesús Poot Yah; fungió como moderador José Luis Sima.

Édgar recordó que durante la pandemia muchos jóvenes que laboraban fuera de sus comunidades regresaron a ellas y gracias a la milpa y a sus animales de traspatio no les faltaron alimentos, gracias a que sus padres o sus abuelos continúan con esta actividad.

A partir de esta situación, la milpa fue vista por la sociedad como una oportunidad para tener una alimentación más sana y ellos como productores vieron una opción de para proveer alimentos sanos a las familias. Además, el cuidar de las semillas es darle valor al trabajo de sus ancestros y es tarea de las generaciones actuales conservarlas y difundirlas para que éstas lleguen a generaciones futuras.

Del ich kool, como los jóvenes le llaman a la siembra, Jesús declaró que es como su familia, ya que durante el proceso se viven muchas cosas personales, “ya que nos hace más pueblo compartir parte de la siembra”.

Alejandro recordó cuando vio llorar a su abuelo mientras realizaba la ceremonia del balché. Narró que la pérdida de su abuelo fue un despertar para él, ya que comenzó a pensar en los demás, sobre todo en revalorizar los elementos que le permiten mantener viva su identidad cultural, como lo es portar una guayabera y unas alpargatas. “Los mayas no desaparecimos, sino que estamos en las comunidades, en la danza, en las expresiones, en el ich kool”.

Sobre la situación actual de la milpa, los participantes piensan que se encuentra en el abandono, ya que la tecnología llama más la atención de los jóvenes. También opinaron que a las nuevas generaciones no les interesa la milpa porque no es un negocio que deja dinero.

Alejandro compartió que cuando era pequeño solía jugar con las mazorcas moradas y rojas; recordó que le insistió a su padre en sembrar maíz de colores, pero él respondió que no porque no se vendía. Él, como niño, sin que su papá supiera, echó semillas de colores y así cosecharon mazorcas “pintas”.

Inauguración

El programa de la Jornada Nacional del Maíz fue inaugurado por Maira Rubí Segura Campos, directora del CICY, quien apuntó que para la ocasión se contó con la presencia de investigadores y de un gran número de productores de maíz así como de diferentes representantes decolectivos de productores.

El propósito de la Jornada no solo fue la convivencia sino también la promoción de la cultura de la milpa, así como el cultivo del maíz, calabaza y chile, ya que éstos son los principales recursos que se encuentran en la milpa.

Recordó que el CICY cuenta con el área recursos naturales, el cual se encarga de estudiar e impulsar los diferentes temas relacionados con los alimentos.

Los integrantes del presídium en la inauguración fueron María Elisa Chavarría Chim, Roger May Can, representante del colectivo Chuk Jeel; Liliana Alzate Gaviria, directora de planeación y gestión, y Jorge Urdapilleta Carrasco, responsable del proyecto Red Alisa.— Ilse Noh Canché

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