David Eisenberg, reconocido fotógrafo con más de 50 años de trayectoria, ha dejado una huella indeleble en el mundo de la fotografía. Con una carrera que abarca desde la moda hasta el retrato de personajes icónicos, Eisenberg ha viajado por todo el mundo capturando momentos que trascienden lo visual.
Actualmente se encuentra en Mérida, donde está documentando el Carnaval y ofreciendo talleres y conferencias que buscan inspirar y educar al público sobre el arte de la fotografía.
Como embajador de Canon y primer Sony Partner Honoris Causa en América Latina, Eisenberg ha marcado tendencia en el retrato de moda para marcas como Armani, Valentino y Hugo Boss. Su trabajo se ha publicado en revistas de renombre, incluyendo “Rolling Stone” y “Newsweek”, lo que lo convierte en uno de los preferidos en el ámbito editorial.
Eisenberg comenzó su carrera a los 14 años, atraído por el misterio del cuarto oscuro. “El cuarto oscuro es magia; somos como científicos porque hacemos química con el agua y la luz”, explica al Diario.
Su enfoque ha evolucionado a lo largo de los años, sus primeros retratos marcaron el inicio de una historia de curiosidad y humanidad.
El fotógrafo se especializa en capturar la esencia de sus sujetos a través de técnicas innovadoras. “Hay momentos en tu carrera en los que te dejas llevar por tu curiosidad. Cuando ves a alguien de lejos, su vestuario, cómo camina, empiezas a sentir y a ver con el ojo. Luego, con el corazón captas el momento. Para mí, eso es el retrato”, dice Eisenberg.
Su capacidad para humanizar a figuras notables, incluidos Ringo Starr, Iggy Pop y varios expresidentes de México, es lo que realmente distingue su trabajo. Uno de sus retratos más impactantes es el de un político que desafía las convenciones del género.
En un campo en que las imágenes suelen ser formales y rígidas, Eisenberg logra revelar la humanidad detrás de estas figuras, mostrando sus sueños y dramas. “La confianza del retratado es fundamental”, afirma. “Si tienes 15 minutos, es probable que esos 15 minutos se extiendan a una hora”.
Subraya la importancia de saber usar la luz, ya que da el toque final al retrato.
Por su éxito internacional, Eisenberg se enfrenta el síndrome del impostor, un fenómeno que afecta a muchos profesionales creativos. En un campo tan competitivo, en que la disciplina y la dedicación son esenciales, lidiar con estas inseguridades puede ser un desafío constante. Sin embargo, su experiencia resalta que la autocrítica y la búsqueda de validación son luchas comunes, incluso entre los más destacados.
Eisenberg critica la dependencia de las redes sociales para mostrar el trabajo fotográfico. “No hay nada de malo en usar redes sociales, pero no debemos enfocarnos solo en los likes”, señala.
Recomienda que los fotógrafos vayan más allá de lo digital, abogando por la impresión y exposición física de sus obras. “Parte de la historia de la fotografía se pierde en el ámbito digital. Imprimir es esencial”.
En sus talleres, titulados “Plati-kando”, Eisenberg promueve la colaboración y la integración en la fotografía. “No es excelencia, es constancia”, enfatiza. Para él, esta constancia no solo alimenta la creatividad, sino que también ayuda a eliminar el miedo que a menudo frena a nuevos fotógrafos.
Su consejo es: practicar para conocer bien tu equipo y ser parte de él.
Eisenberg continúa su labor de educar e inspirar a través de su trabajo, y su mensaje resuena entre aquéllos que aspiran a capturar el mundo a través de la lente. En un universo visual saturado, su enfoque humanista y su dedicación al arte hacen de él un referente indispensable en el mundo de la fotografía contemporánea.— Sofía Vital Chablé
Fotógrafo Más
David Eisenberg critica la dependencia a las redes sociales para mostrar el trabajo fotográfico.
No solo likes
“No hay nada de malo en usar redes sociales, pero no debemos enfocarnos solo en los likes”.
Autocrítica
Su experiencia resalta que la autocrítica y la búsqueda de validación son luchas comunes, incluso entre los más destacados.
