La Universidad Anáhuac Mayab, con 40 años de historia y más de 17,500 egresados, ha contribuido a la educación superior en el sureste de México. Y con cada Medalla Anáhuac Mayab entregada anteanoche se reitera “el compromiso de seguir inspirando a nuevas generaciones a soñar y a alcanzar sus metas”, en palabras del rector Miguel Pérez Gómez.
En el marco de las celebraciones del 40o. aniversario de la casa de estudios se realizó la ceremonia de entrega de esos distintivos, con los que la institución destaca la trayectoria de líderes, colaboradores y egresados que han dejado huella en la sociedad yucateca.
Este año se otorgaron once medallas: tres de Liderazgo Anáhuac y ocho de Generación Anáhuac.
En su mensaje, el rector Pérez Gómez reveló que ya hay una primera bisnieta de los fundadores y que, 40 años después de la creación de la institución, cursa estudios en la Anáhuac Mayab, la cuarta generación de su familia. “Somos una universidad sólida y vibrante que mira al futuro”, resaltó y agradeció a los presentes por su asistencia al evento.
Dio también las gracias a los más de 600 colaboradores que diariamente se esfuerzan para que el campus funcione correctamente; a los maestros, padres de familia, alumnos y a quienes lo fueron en su momento.
Dijo que se sentía muy orgulloso de la gran comunidad que forman y que es una extensión de la misión de la institución. Presentó testimonios visuales sobre el campus Mayab y agradeció con emoción a todos los que han contribuido para tener la universidad. “¡De todo corazón, gracias!”, concluyó.
Por su parte, el padre Alberto José Simán, legionario de Cristo, presidente de la Junta de Gobierno de esa congregación religiosa, indicó que en 1984 la Universidad del Mayab vio la luz con solo cuatro carreras, gracias a empresarios que se unieron para iniciar lo que “ahora es un gran proyecto de Dios con un gran campus”.
Agregó que con humildad se debe reconocer que siempre habrá camino por andar y exhortó a los asistentes a continuar realizando la misión, que consideró clara:
“Contribuir a la formación integral de líderes de acción positiva y promover institucionalmente el desarrollo de las personas y de la sociedad, inspirados en los valores del humanismo cristiano”, recordó.
Los galardonados con la medalla Liderazgo Anáhuac son Fernando Ponce García, integrante del consejo fundador, y el padre Carlos Villalba Talavera, rector fundador, quienes, se indicó en la velada, “han demostrado un compromiso excepcional con la educación y el bienestar social”, y Eusebio Cohuo Chin, cuya mención fue muy celebrada por el público y quien llegó a colaborar con la universidad como jardinero cuando tenía solo 18 años y se ganó el cariño de generaciones de alumnos.
Hoy convertido en jefe de familia, Cohuo Chin agradeció a la casa de estudios que lo acogió y le dio, dijo, tantos buenos momentos.
Los galardonados con las medallas Generación Anáhuac son hombres y mujeres que, según se explicó, han destacado en sus diferentes ámbitos, dirigiendo, promoviendo y enseñando sus talentos y capacidades con espíritu de servicio para el bien de la comunidad.
Profesionales
Los galardonados son Mario Arturo Molina Casares, presidente de Grupo Aviomar; Eduardo de Martín Albor Villanueva, presidente ejecutivo de The Dolphin Company; Patricia Juanes Cámara de Walker, del Albergue Buena Voluntad; Lucy Gabriela González Denis, directora comercial de zonas de tiendas Oxxo, y Fernando Ojeda Llanes, representante en Mérida del Instituto Superior de Estudios Guadalupanos (ISEY).
Además, Juan José Abraham Dáguer, integrante de varias cámaras empresariales; León Arturo Castellanos Jankiewicz, Premio David D. Caron, y Guadalupe Concepción Quintal Catzín, medalla de oro para México en Juegos Panamericanos.
El rector Pérez Gómez destacó que el evento no solo celebraba los logros individuales, sino que también transmitía un mensaje de esperanza y unidad en tiempos desafiantes.
Al finalizar el evento se reunieron cerca de 450 personas en una cena de gala.— DARINKA RUIZ MORIMOTO
