“Donde hay necesidad, ahí estamos llamados a vivir la caridad”, subrayó el obispo auxiliar Mario Medina Balam, en el 28o. aniversario de fundación de la congregación de las Misioneras de Cristo Resucitado en México. “Por eso la necesidad es la medida de la caridad”.
“Sin embargo, a veces no podemos remediar todas las necesidades porque no está en nuestras manos, pero debemos dar todo lo que podemos, todo lo que está en nuestras manos con caridad”, subrayó el prelado a las personas que asistieron a la ceremonia eucarística celebrada ayer en las instalaciones del albergue Paipid, en la colonia La Guadalupana, que es atendido por la congregación religiosa desde hace varios años.
En primera fila estuvieron las religiosas que dirigen el albergue: Sara Escalante Rejón y Adriana del Socorro Ventura Hernández, superiora de esta comunidad.
El obispo Mario Medina recordó que Dios se preocupa por sus hijos y lo hace de acuerdo con la necesidad de cada quien. “Así lo manifiesta el profeta Isaías: ‘El Espíritu del Señor está sobre mí porque me ha ungido no solamente para anunciar la Buena Nueva a los pobres sino para cambiar su situación’. Por eso dice que viene a curar a los de corazón quebrantado, a proclamar el perdón a los activos, la libertad a los prisioneros”.
“Dios cuida de todos sus hijos y sus hijas de acuerdo con lo que cada quien requiere”, agregó.
El obispo auxiliar recordó una idea que se le ha quedado grabada: “La medida de la caridad es la necesidad y el límite es lo que esté en nuestras manos”.
Al término de la homilía, las religiosas renovaron sus votos de castidad, pobreza y obediencia. Para monseñor Mario Medina, “renovar sus votos es como el inicio de su espiritualidad en su carisma”.
Al final de la misa, la superiora de la comunidad agradeció al prelado y a los sacerdotes por acompañarlos en esta celebración. “Es una gran felicidad”.
Agradeció a los asistentes a la celebración y por siempre estar atentos a las necesidades del albergue y por los abuelos por los que más lo necesitan, “ya que es a Cristo a quien atienden, no a ellos”.
Monseñor Mario Medina celebró la misa con los presbíteros Alfredo Escalante Suárez, colaborador de la obra; Antonio Escalante Pantoja y Bernabé Cobá Collí.
En el albergue atienden a cerca de 30 personas con discapacidad, enfermas de diabetes y sida, que se encuentran desamparadas.— CLAUDIA SIERRA MEDINA
