Como parte de las ponencias en el último día del VIII Simposio Internacional de Historia y Arqueología Marítimas que se llevó al cabo en la capital yucateca, el maestro Joed Amílcar Peña Alcocer, de la Universidad de Oriente, ofreció la ponencia “De playas y sus olas: la imagen de la costa yucateca en la crónica y literatura regional del siglo XX”.
En dicha conferencia se abordó la construcción de la narrativa literaria y periodística en torno a la costa y las playas de Yucatán.
Gran parte de la conferencia estuvo centrada en la revista “El juguete de las olas”, publicada por Cecilio Leal, en la que se retrataban las vacaciones veraniegas de las familias acomodadas de Mérida que solían establecerse en Progreso, es decir, Playa Yaxactún, como se le conocía antes.
El maestro Peña Alcocer destacó cómo esta publicación no solo brindaba el panorama de la vida recreativa de la época, sino que también era un reflejo de un contexto histórico más amplio.
“La literatura ayuda a construir imaginarios paisajes sobre Yucatán”, indicó el académico, que subrayó que estos discursos han existido mucho antes de la llegada del turismo masivo y la publicidad de hoy.
El ponente trazó un paralelismo entre la Guerra de Castas y la representación de la región en la literatura, donde el Oriente yucateco era percibido como un territorio peligroso y salvaje en el siglo XIX, inseguro por ser un “monte en el que vivían seres incivilizados, que podían atacar”.
Novelas como “Agripina y su duende” y “Los misterios de Chan Santa Cruz” sirvieron de ejemplo de cómo esas narrativas literarias ayudaron a dar forma a un imaginario colectivo sobre la seguridad y la civilización, en contraste con la barbarie del monte yucateco. Se trataba de una frontera oriental que incluso fue expuesta en la prensa en un tono rebelde y salvaje.
Con el tiempo, al terminarse el conflicto armado, surgieron nuevas narrativas que reflejaban un Yucatán en transformación, en el cual la costa comenzó a ser vista no solo como un espacio de comercio, sino también como un lugar de ocio.
“El juguete de las olas” presenta a Yaxactún como un paraíso de descanso y disfrute, adornado con descripciones poéticas y una representación idílica de sus playas, las noches iluminadas por el mangata lunar.
Es, pues, la literatura de este período una pizarra que puede servir para comprender los cambios en la percepción de los espacios y paisajes yucatecos, un ejercicio que sigue siendo relevante en el estudio del patrimonio cultural de la región.
De la evolución de la percepción de la costa yucateca, el maestro Joed Amílcar Peña Alcocer también abordó la importancia de la fotografía como medio para capturar y difundir esta transformación. Publicaciones como “Yucatán fotográfico” promovieron concursos que invitaban a los lectores a enviar sus imágenes.
Al reflexionar detenidamente en el contenido de estas publicaciones, se observa que los primeros retratos se centraban en iglesias, espacios urbanos y tradiciones del campo yucateco. Sin embargo, con el tiempo comenzaron a surgir imágenes del mar, mostrando bañistas y paisajes costeros que antes no se consideraban dignos de atención.
El conferenciante destacó cómo la fotografía artística de la costa fue un cambio significativo, ya que el mar, antes asociado exclusivamente con la pesca y el transporte, empezó a ser visto como un espacio de disfrute y observación.
Sin embargo, no todo el discurso sobre el progreso es positivo. Peña Alcocer citó la novela “Los irredentos”, publicada en 1936 por Pedro I. Pérez Piña, como un ejemplo de cómo el desarrollo puede ocultar un lado oscuro. A través de la historia de una familia adinerada en Progreso, la obra narra la desobediencia en un contexto de prohibición, revelando la decadencia que puede acompañar la evolución del ocio.
Este contraste entre el esplendor de las playas y lo sombrío de las adicciones resalta la complejidad de la relación entre la diversión y la decadencia.— DARINKA RUIZ MORIMOTO
Playas Visión
El que las costas se vieran como un lugar de descanso y no de pesca lo cambió todo.
“Turistificación”
Este cambio, según el maestro Joed Amílcar Peña, señala el inicio de un proceso de “turistificación” de la costa, donde el progreso y el ocio se entrelazan, especialmente en Progreso, que se consolidó como sitio comercial y recreativo.
