Fieles a una cita que tienen desde hace más de 30 años, integrantes de la rectoría de Santa Lucía acudieron al Santuario Guadalupano de San Cristóbal para manifestar su fervor a la Madre de Dios.
Los feligreses llegaron en procesión al templo, como es la costumbre.
Desde las 3:30 de la tarde salieron de Santa Lucía y arribaron a las 4:30 p.m. a San Cristóbal. En el trayecto hicieron el rezo del rosario y entonaron alabanzas.
Portaron estandartes y banderines tricolores.
El presbítero, Alejos Huchin Kumul, rector de Santa Lucía, encabezó la procesión en la que los niños África Garrido Chel y Ángel Cordero Alvarado personificaron a la Virgen de Guadalupe y a San Juan Diego, respectivamente.
Una banda de guerra acompañó la procesión.
Al llegar a la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe, el padre Alejos Huchin, emocionado, gritó varios vivas a la Virgen, que fueron coreados por los feligreses.
Alrededor de 150 personas participaron en la visita que cada año hacen a la Guadalupana.
Sara Cristina Pérez Parra fue una de esas feligreses que acudió al encuentro con la Guadalupana, y expresó que es lo más hermoso que pueden vivir porque es un momento especial para visitar y manifestar su fervor a la Madre de Dios.
Recordó que hace 32 años, vistió a su hijo de seis años y a su hija de un año como ángeles, para que ellos depositaran un ramo de flores a los pies de la Virgen de Guadalupe.
Desde entonces ya participaba en la peregrinación de la rectoría de Santa Lucía a San Cristóbal, como lo sigue haciendo hasta la fecha.
En la procesión participaron los grupos apostólicos, como “Llama de amor”, catecismo, la Adoración Nocturna Mexicana y la Cofradía, entre otros.
El Pbro. Gilberto Pérez Ceh, párroco de Nuestra Señora de Guadalupe, dio la bienvenida a los peregrinos a las puertas del templo, y luego de una oración los bendijo y roció con agua bendita.
Luego entraron a la iglesia y ocuparon sus lugares para escuchar la misa, que ofició el padre Alejos Huchin.
En la homilía, el sacerdote expresó que estar presentes en el Santuario Guadalupano los llena de alegría, e indicó que así se debe llenar siempre de alegría el que ama a Jesús, y el que se encuentra con María Santísima.
—La alegría que nos llena ahora es la misma alegría con la que proclamamos el Evangelio del Señor y la devoción a la Virgen.
Preguntó a los feligreses si aman a Jesús, María y la Iglesia, por cada pregunta recibió como respuesta un efusivo “sí”.
A viva voz dijo “¡Viva la Virgen de Guadalupe!”, y un fuerte “¡Viva!” se escuchó como respuesta.
Cada año, la rectoría de Santa Lucía participa en las peregrinaciones guadalupanas, que reúnen a personas de distintas colonias de la ciudad, ya que quienes acuden a la rectoría provienen de diferentes rumbos, pero han acogido a la citada rectoría como el espacio para practicar la religión.
Incluso comentaron que a dicha rectoría acuden personas de municipios cercanos como Kanasín, y todos han hecho comunidad en torno a la Virgen.— IRIS CEBALLOS ALVARADO
